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sábado, diciembre 05, 2009

¿Quién es el maligno?

Transcribo parcialmente un texto publicado por Oscar Torres Barrón (honor a quien honor merece) en el sitio web Sin Dioses.
A veces damos por sentadas las cosas sin examinarlas en profundidad... por eso este texto, de lucidez implacable (como aquella vieja revista ochentosa) resulta revelador:

Jehová versus Satanás

Por Oscar Torres Barrón

Las religiones judeocristianas han proclamado a los cuatro vientos sobre la existencia de un Dios lleno de amor, creador de este universo cuyo nombre es Jehová o Yahvé, así como la de un ente malvado denominado Satanás o el Diablo quien es la antítesis de Jehová y causante de todo lo malo que ocurre y ha ocurrido en este universo.

Debiendo tener muy presente el hecho de que la Biblia, desde el punto de vista religioso es el único libro cuyo contenido es absolutamente verdadero y, además, lo es también el único que contiene toda la verdad en cuanto a los orígenes, cualidades y personalidad de estas dos entidades - Jehová y Satán - cualquier dato que de éstos se hallare en algún otro escrito, deberá ser considerado como apócrifo. Tampoco es un secreto para nadie el hecho de que la misma Biblia está plagada de violencia, agresiones y perversidades en contra de este universo y de quienes lo poblamos, así que fundamentado en este gran libro es que se va a exponer toda clase de atrocidades que han cometido los citados seres, como ya lo dije, en contra de la Tierra y sus pobladores, en virtud de que solamente expone situaciones ocurridas en este planeta.

Antes que nada, permítame exponer el concepto literal de ATROCIDAD, para que debidamente quede definido:

“Acto de gran crueldad o de crueldad extrema” (Diccionario Larousse 1995).

Ahora si, vamos a enumerar las ATROCIDADES que, según la Sagrada Biblia, han llevado a cabo estos protagonistas del plano espiritual.

Jehová

El Dios de los Hebreos, a quien sus adoradores describen como un Dios misericordioso, sabio y sobre todo amoroso, veamos que más dice la Biblia sobre él:


2 SAMUEL12:11:
“Así ha dicho Jehová: He aquí yo levantaré sobre ti el mal de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré á tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista de este sol”.
EZEQUIEL:5:17
Enviaré pues sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por ti; y meteré sobre ti cuchillo. Yo Jehová he hablado.
SALMOS:64:7:
Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.

Es este el concepto que TAMBIÉN se debiera tener de Jehová, fundamentado en la Biblia, el cual muchos fieles ignoran y quienes no lo hacen, le dan insignificancia o lo justifican.

Sus atrocidades

Ahora veremos sus atrocidades, todas ellas fundamentadas en la Biblia:

  1. Un Diluvio Universal que acabó con muchas criaturas inocentes tales como, animales, niños (¿existió alguna vez una población mundial de infantes perversos?) y sobre todo bebés y fetos: GÉNESIS 7 y 8 2; 2 PEDRO 2:5.
  2. Destrucción total de Sodoma y Gomorra, sigo preguntando ¿Existieron alguna vez grupos étnicos cuyas poblaciones infantiles eran perversas en su totalidad? GÉNESIS 19; 2 PEDRO 2:6
  3. Causa directa de la transformación en Estatua de Sal de una mujer inocente (la esposa de Lot): GÉNESIS 19:26.
  4. Asesinato de un hombre que se negaba a tener relaciones sexuales con su cuñada viuda, y para evitarlo se masturbaba: GÉNESIS 38:1-10.
  5. Plagas, llamadas “Maravillas” por el propio Jehová, hacia seres inocentes de Egipto, tales como ancianos, mujeres, animales y niños (¿Tiene caso sacrificar niños?): ÉXODO 7:1-14, 9:14-16, 10:1-2, 11:7.
  6. Aniquilación (“maravilla”) hacia todos los primogénitos en la tierra de Egipto, incluyendo niños: ÉXODO. 12:29.
  7. Causa directa del extermino de un ejército egipcio, mediante su inmersión en las aguas del Mar Muerto: ÉXODO 14:21-28.
  8. Desastre por medio de Granizo en campos egipcios: ÉXODO 9:22-25.
  9. Plaga hacia seres humanos: NÚMEROS 11:33.
  10. Lepra hacía una mujer (Miriam) por intrigar contra Moisés: NÚMEROS 12:1-10.
  11. Abrir la Tierra, mediante Moisés, para tragarse a una población entera (con todo y sus niños... ¿perversos?) por rebeldía: NÚMEROS 16:27-33.
  12. Genocidio de 250 hombres por incineración: NÚMEROS 16:35.
  13. Genocidio de 14,700 personas por medio de una plaga mortal: NÚMEROS 16:49.
  14. Ataque mortal de serpientes de fuego hacia pobladores israelitas (¿cómo no se le ocurrió a Hitler?): NÚMEROS 21:6.
  15. Genocidio de 24,000 personas por medio de una plaga mortal: NÚMEROS 25:9 –11.
  16. Apoyo logístico para masacrar al rey Sehón, sus hijos, y su pueblo y después saquearlos: DEUTERONOMIO 2: 32-35.
  17. Apoyo logístico para masacrar a Og y a todo su pueblo DEUTERONOMIO 3:2-3.
  18. Apoyo Logístico para masacrar y saquear a 6 pueblos: DEUTERONOMIO 20:1 al 21:3.
  19. Intimidación masiva hacía el pueblo Israelí: DEUTERONOMIO:28 (todo el capítulo).
  20. Posesión del cuerpo de un hombre (Sansón) para despedazar a un león cachorro JUECES 14:5-6.
  21. Posesión del cuerpo de un hombre (Sansón) para masacrar a 30 hombres: JUECES 14:19 .
  22. Aplicación de tumores en las ingles de los Filisteos (plaga): 1 SAMUEL 5:6-9.
  23. Genocidio de 50,070 hombres de Beth-Semes: 1SAMUEL 6:19.
  24. Apoyo logístico a Josué para exterminar a los Amorreos (5 pueblos) y sus reyes, además a los pueblos de Maceda, Libna, Lachis, Gezer, Eglón, Ebrón, Debir. Desde Cades-barnea hasta Gaza y de Gosén hasta Gabaón, todo esto incluyendo el clásico saqueo: JOSUÉ 10 (todo el capítulo).
  25. Aplastamiento con grandes trozos de granizo de un número indefinido de hombres: JOSUÉ 10:10-11.
  26. Asesinato de los “hombres más robustos” de Israel: SALMOS 78:21-31.
  27. Castigo con sequía a Israel por 3 años consecutivos a causa de un acto de Saúl: 2 SAMUEL 21:1.
  28. Asesinato de dos varones justos: 1 REYES:2:32.
  29. Orden a Jehú de asesinar a sobrevivientes de Ajâb, mediante el profeta Elías: 2 REYES 10:17.
  30. Asesinato de Er, hijo de Judá: 1 CRÓNICAS 2:3.
  31. Apoyo logístico a los Hijos de Rubén y de Gad para arrasar con cuatro pueblos. 1 CRÓNICAS 5:18-22.
  32. Apoyo logístico a David para herir a los Filisteos y a su ganado: 1 SAMUEL 23:2-5
  33. Mas Apoyo logístico a David para herir a los Filisteos: 2 SAMUEL 5:23-25.
  34. Asesinato de Uzza: 2 SAMUEL6:7.
  35. Ordenar daños a la casa de Ajâb por venganza a Jezabel: 2 REYES:9:7.
  36. Asesinato de Joahaz mediante una terrible y cruel enfermedad: 2 CRÓNICAS 21:17-19
  37. Aplicación de lepra a Azarías: 2 CRÓNICAS 26:20.
  38. Amenaza de destrucción al pueblo de Israel: ISAÍAS 10:20-27
  39. Amenaza a Pashur de muerte, destrucción y saqueo a sus seres queridos y pueblo, por haber herido a Jeremías: JEREMÍAS 20:1-8.
  40. Agresión contra dos falsos profetas: JEREMÍAS 29:21.
  41. Derivado de la envidia, amenaza de destrucción, muerte y saqueo al pueblo de Jacob (Sión y Samaria): AMÓS 6.
  42. Agresión, con ceguera y aturdimiento, a caballos de Judá y, con locura, a sus jinetes: ZACARÍAS 12:4.
  43. Aplicación de plaga desconocida contra los pueblos contrincantes de Jerusalén: ZACARÍAS :14:12.
  44. Intimidación por medio de amenaza de plaga hacia Egipcios: ZACARÍAS 14:18.
  45. Asesinato de un bebé como castigo a su padre (David): 2 SAMUEL: 12:1-19.
  46. Genocidio de 70,000 Israelitas por medio de una peste: 2 SAMUEL 24:15.
  47. Aniquilación de 50 hombres con fuego del cielo: 2 REYES 1:10-12.
  48. Aplicación de ceguera a los Sirios: 2 REYES: 6:18-19.
  49. Asesinato con lepra, a Azarías (Rey): 2 REYES 15:3-5.
  50. Genocidio de 185,000 Sirios: 2 REYES 19:35.
  51. Órdenes de masacrar a “viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres hasta que no quede uno...”: EZEQUIEL: 9:4-6
  52. Aniquilación de seres humanos: DEUTERONOMIO 2:15.
  53. Destrucción de las tiendas de Jacob y las fortalezas de la hija de Judá: LAMENTACIONES 2:2.
  54. Destrucción masiva de Israel: LAMENTACIONES 2:5.
  55. Destrucción masiva de los Cananeos: NÚMEROS: 21:3.
  56. Destrucción de los Anaceos: DEUTERONOMIO: 2:2.
  57. Asesinato de hombres que fueron a adorar a otro dios en Baal-peor: DEUTERONOMIO 4:3.
  58. Aniquilación y aplicación de epidemia de hemorroides al pueblo de Assod: 1 SAMUEL 5:6
  59. Asesinato con lepra de un rey: 2 REYES:15:5.
  60. Envío de tropas de Caldeos, Sirios, Moabitas y Ammonitas a destruir Judá: 2 REYES 24:2.
  61. Genocidio con epidemia de 70,000 hombres de Israel: 1 CRÓNICAS 21:14.
  62. Órdenes de destrucción a Jerusalém (y se llevan a cabo): 1 CRÓNICAS 21:15.
  63. Aplicación de lepra a Uzzías (Rey) : 2 CRÓNICAS 26:20.
  64. Asesinato de Ezequías, por ingratitud: 2 CRÓNICAS 32:24-25.
  65. Da órdenes de exhumar cadáveres: JEREMÍAS 8:1.
  66. Destrucción de poblados del Valle del hijo de Hinnom: JEREMÍAS 19
  67. Amenaza de destrucción de su pueblo a Sedequías, rey de Judá: JEREMÍAS 21
  68. Travesuras pesadas y de mal gusto a Jonás: JONÁS 3 y 4.
  69. Órdenes de destrucción y muerte a los pobladores de Merathaim: JEREMÍAS:50:21.
  70. Aniquilación total del ejército de Sisara: JUECES 4:13-15.
  71. Asesinato de Jabín y destrucción de Canaán: JUECES :22-24.
  72. Amenaza de destrucción a Babilonia: JEREMÍAS 51:52-58.
  73. Destrucción de Samaria: AMÓS 3: 9-15.
  74. Amenazas de destrucción y castigo: AMÓS 9:1-2.

A las anteriores, que no son todas, le agregamos el hecho, atestiguado por el Nuevo Testamento y base fundamental de éste, de haber enviado, con conocimiento de causa a su Hijo, a la Tierra para sufrir una tormentosa muerte, con la finalidad de demostrar Amor.

Satán

Muchos teólogos y casi todos los fieles religiosos coinciden en afirmar que Satanás es el causante de todo lo malo en este universo, de las enfermedades y de la muerte, sin embargo, ¿es bíblicamente Satanás dueño de tales atribuciones?, la referencia bíblica de tales afirmaciones, no existe o es, desde un punto de vista estricto, inadecuada y, desde el punto de vista lógico, absurda. El supuesto origen de toda la maldad atribuido a Satanás se encuentra redactado en el Génesis, capítulo 3. A continuación invito a leer y ANALIZAR, desde una perspectiva razonablemente imparcial el pasaje correspondiente:


¿En algún momento de este pasaje se menciona que esta serpiente sea el propio Satán? ¿Alguna vez se dijo que NO se trataba de un animal? ¿Satán se desplaza arrastrándose y se alimenta de polvo? ¿Quién fue el que aplicó las medidas correctivas? ¿A quién se iba a perjudicar colocando tan cerca al pecado y al potencial pecador, uno del otro? ¿Quién cometió tal descuido? ¿Quién se encolerizó y así enfrentó este inocente hecho?

Ahora vea el versículo relacionado, según la Teología, con este pasaje, en el cual se basa la supuesta responsabilidad total de Satanás en el Pecado Original.

APOCALIPSIS:12:9: Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Mejor, razónelo Usted mismo.

Como ya se dijo, existe la creencia generalizada de que Satanás es el causante de la maldad y así lo describe, aunque escasa y confusamente, la Biblia tal como sigue:

ZACARÍAS:3:1:
“Y MOSTROME a Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario”.
2 CORINTOS:2:11:
“Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones”.
2 TESALONESES:2:8-9
“Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos...”
JUAN 8:44
Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Sus atrocidades

Bien, ahora, para poder confirmar razonablemente los anteriores atributos de este ser diabólico, veamos lo que la propia Biblia nos dice de las maldades, engaños y sobre todo atrocidades cometidas por este ente maligno, llamado Satanás:

  1. Provocación de una molesta sarna corporal a Job: JOB:2:7.

Estimable lector, créame que, sinceramente, he buscado por toda la Biblia más actos perversos y crueles por parte del Maligno sin haber encontrado algún otro más. Es más, he consultado a través de la World Wide Web con asociaciones de estudios bíblicos, tales como http://esfuerzocristiano.com, http://ministeriocristiano.tripod.com, http://iglesia-centro-cristiano.com, http://serviciocristiano.com, http://uca.edu.sv (Universidad Cristiana), etcétera; y solamente he recibido dos respuestas, una de ellas con las únicas referencias bíblicas que ya expuse y la otra que me informa lo que de antemano sospechaba... ¡Textualmente no hay ninguna acto de atrocidad específico, redactado en la Biblia!

En las consultas personales con creyentes, a través de los chats cristianos y personalmente con individuos religiosos, me han comentado que aunque esta escasez de maldades en la Biblia sea un hecho contundente, quien crea en la Sagrada Escritura debe, forzosamente, razonar el hecho de que Satanás es un ser perverso y nocivo para el ser humano y para las buenas intenciones de Jehová Dios (mismas que vienen contenidas en el Apocalipsis o libro de las Revelaciones, el cual recomiendo leer a quién tenga esa impresión de “las buenas intenciones futuras de Dios”, total, no tiene nada que perder).


Sin embargo este razonamiento, no debe surgir sin las bases adecuadas; es decir, si Satán es el “Malo” en esta película llamada Biblia, entonces deben estar registradas las escenas sus maldades, ¿conoce otra forma diferente de deducción? No considero correcto la sugerencia espontánea de afirmar que Satanás es así, solo porque sí, esto es intransigencia.

Conclusión

Para desgracia de los fieles creyentes de ambas deidades, desde un punto de vista bíblico, ni Jehová es tan amoroso como generalmente se cree, ni mucho menos Satanás es tan malo y perverso.

Desde una postura racional, la propia Biblia refleja al Diablo más como un enemigo de Jehová que como el ser que las religiones judeocristianas han hecho creer a sus fieles a través de la historia.

Si Usted es un creyente, llámese cristiano o satanista y después de haber leído, comprobado y, sobre todo, razonado lo que anteriormente le expuse, le dejo a su valioso criterio las siguientes preguntas.

¿Quién cree usted que sea el verdadero enemigo de la humanidad? ¿está usted adorando al dios correcto? ¿están justificadas sus aportaciones (limosnas) a la religión? ¿en verdad cree usted que sean posibles estas historias y estas entidades?

En mi caso particular yo no creo absolutamente en nada de estos seres mitológicos, el tema lo considero meramente cultural y nada más, sin embargo después de haber leído la Biblia, y haber hecho una balanza para colocar cada una de la atrocidades de Jehová (el Bueno) y Satanás (el Malo); creo que ésta (la Biblia) sugiere más una inclinación de la balanza de crueldades hacia el lado de Jehová, al tiempo que sugiere una total insignificancia de protagonismo hacia Satanás....

Hasta aquí el texto de Oscar Torres Barrón, una investigación interesante que no se limita a criticar sino que asume los textos como lo que pretenden ser y los expone. Uno puede decir que las interpretaciones, que el contexto, que... pero en el fondo queda flotando la duda ¿será que Dios, de existir, no es tan bueno como nos cuentan?

miércoles, febrero 11, 2009

El código Darwin


Un naturalista alrededor del mundo.

Se llamaba Charles y mañana cumpliría doscientos años, pues nació el 12 de febrero de 1809, poco más de un año antes que nuestro país, el cual visitó allá por el año 1832, cuando era un joven veinteañero.
Si quisiéramos resumir su obra en cifras, una manera tan buena como cualquier otra, diríamos que es autor de unos treinta libros, sin contar otras publicaciones menores, o que recorrió más de sesenta mil kilómetros durante su viaje de cinco años (como la Enterprise) alrededor del mundo.
Partió como un joven graduado, a bordo del HMS Beagle que, entre otros fines hacía el inventario del potencial imperio británico, y regresó como algo más que un naturalista. Un científico.

Evolución; hecho y teoría.
Que los seres vivos evolucionan unos de otros es un hecho, basta ser un poco observador para comprobarlo; las similitudes en ciertos rasgos de plantas y animales, los procesos de reproducción, y gestación en el caso de los mamíferos, el examen de los órganos y el registro fósil son evidencia de que las especies vivientes han cambiado a lo largo del tiempo y que, en ese proceso, han surgido nuevas especies. Si ampliamos un poco más el estudio descubriremos que entre esas especies estamos los seres humanos con notables diferencias respecto de las demás. Esto que acabo de enunciar no es, repito, una teoría, sino un hecho demostrado.

Darwin no sólo tuvo el mérito de darse cuenta de este hecho, como ya lo estaban haciendo sus contemporáneos, sino de intentar su explicación. Evolucionamos, sí, pero ¿cómo?
A la respuesta de Darwin se la conoce como Teoría de la Evolución por medio de la Selección Natural o, de manera más abreviada, Teoría de la Evolución.

El más apto.
Se ha dicho que la teoría evolutiva de Darwin puede resumirse como la de la “supervivencia del más fuerte”. Esto, claro, es doblemente inexacto porque en la evolución lo central no es tanto la supervivencia, sino la posibilidad de reproducirse de los seres vivos, en segundo lugar donde muchos leen fuerte habría que aclarar que el término correcto es apto, es decir eficaz a la hora de enfrentar el medio ambiente; y en este punto no siempre ser más fuerte es una ventaja.
Darwin parte de dos observaciones básicas; el medio ambiente está en constante cambio y los miembros de las especies vivientes no son nunca idénticos entre sí. De esto extrajo una importante consecuencia; algunos individuos logran adaptarse o resistir mejor su entorno y, por ello, dejan descendencia; otros, con menos posibilidades, no dejan herederos y, finalmente, se extinguen.

Este sencillo razonamiento forma la base de la selección natural y fue realizado, de manera independiente, por Charles Darwin, de regreso de su viaje en el Beagle, y por Alfred Wallace, que venía de recorrer el archipiélago malayo.

La teoría fue, en su momento, muy bien recibida, aunque no sería sino hasta los años 30 del siglo pasado cuando fuese aceptada como lo que, con modificaciones, sigue siendo; la mejor explicación para el hecho de la evolución, dicho en otros términos; la mejor explicación de la complejidad de la vida.

Desvíos.

Darwin y sus ideas no resultaron indiferentes en esa Gran Bretaña imperial y victoriana del siglo XIX. Se lo amó y se lo odió con igual intensidad.
Algunos clérigos de la Iglesia anglicana lo atacaron duramente y un núcleo de incondicionales, Thomas Huxley, el bulldog de Darwin, fue el principal, asumieron su defensa. En honor a la verdad hubo también eclesiásticos que consideraron a la Selección Natural compatible con sus creencias. Si los primeros fueron coherentes desde el punto de vista lógico, los segundos resultaron más perspicaces.
Otros, pensadores, filósofos, publicistas, tomaron la gran idea y, con razón o sin ella, la extrapolaron hacia otros ámbitos; la economía, la política, la misma sociedad se convirtieron en espacios donde se manifestaba la “lucha por la vida” y la “supervivencia del más apto”. La pobreza y las injusticias sociales quedaban, de este modo, enmarcadas en el cuadro de la evolución; unos debían sobrevivir, otros estaban destinados a perecer; caricatura que el propio Charles llegó a conocer y rechazar.

Darwin, dos siglos después.

La explicación de Darwin es, hoy lo sabemos, insuficiente. Lo cual no implica su abandono, sino al contrario, su enriquecimiento con el aporte de numerosas ciencias de las cuales la genética es la más importante. En la actualidad la teoría sintética de la evolución, llamada a veces neodarwinismo, es ampliamente aceptada y día a día da muestras de su vitalidad al permitirnos desentrañar con mayor exactitud los aspectos más complejos de la vida.

La síntesis moderna de la evolución reconoce que existen otros mecanismos evolutivos además de la selección natural, el azar o el error (deriva genética en términos más técnicos) entre ellos. Sabemos, además, que la variación está en nuestros genes y que no es ilimitada, que no hay una sola causa de la evolución, sino múltiples, y, del mismo modo, que no existe una finalidad determinada, sino un abanico abierto de posibilidades.

Los científicos continúan estudiando y descubriendo en base al legado de Charles Darwin.
De especial interés es el debate entre el gradualismo que sostiene un modelo de pequeños cambios acumulativos y la teoría de los equilibrios puntuados, para la cual el proceso evolutivo es discontinuo con nuevas especies que surgen en, relativamente, poco tiempo.

Del otro lado, empero, está el avance, minoritario pero ruidoso y preocupante, de las ideologías que arguyen a favor de un supuesto Diseño Inteligente. No habría nada que objetar a aquellos que dicen “creer” que la vida se originó por la voluntad creadora de un ser divino, como opinión es perfectamente respetable, pero cuando la creencia pretende hacerse pasar por Ciencia y ser enseñada como tal, estamos en problemas. Hay, con todo una manera de contrarrestar estas tendencias irracionales, que a la larga derivan en oscurantismo e intolerancia.

Regresar a ese joven de doscientos años, leer su prosa serena y convincente para descubrir, en la maravilla de la Naturaleza, no la mano de un dios, sino algo mucho más apasionante: ¡la posibilidad de comprenderla!

sábado, diciembre 20, 2008

En pocas, y claras, palabras...


Hallar al intruso

Entre estos cuatro símbolos sólo uno representa al amor, te invitamos a descubrirlo.

miércoles, agosto 20, 2008

Primera Directiva







Lo confieso, soy un fan de Viaje a las Estrellas (Star Trek), un poco por "aparato" como dice una amiga, un poco porque es una de las series de Ciencia Ficción más inteligentes y además porque... pero no es ese el tema.


En los viajes espaciales que imagina la serie, los protagonistas; pertenecientes a la muy democrática y multicultural Federación Unida de Planetas, (una especie de EE UU como deberían haber sido, una suerte de ONU más eficaz) suelen encontrarse con civilizaciones alienígenas en distinto grado de evolución tecnológica.


Las relaciones que entablan con ellas, y que dan origen al conflicto dramático, están codificadas en una suerte de código ético conocido como Primera Directiva (o Directiva Principal, según las traducciones, en inglés es Prime Directive) que establece básicamente la no interferencia de los viajeros en el desarrollo social o cultural de las sociedades que estén en una etapa tecnológica "inferior"; es decir que no tengan naves capaces de viajar entre sistemas estelares.

En otro momento y lugar podríamos hablar de lo que implicaba esta característica de la serie (ideada por su creador Gene Roddenberry) para la narrativa televisiva de su época y en relación con una visión filosófica que es, en último término, de raíz iluminista. Hoy quiero concentrarme en un aspecto más cotidiano.

Sin necesidad de exploraciones estelares podemos encontrar, en este mundo nuestro, diversas culturas diferentes. El proceso de globalización, iniciado en el siglo XV, hace que unas y otras se relacionen cada vez más, pero hoy sabemos que siguen existiendo grandes diferencias entre ellas.

La Historia ha sido la gran forjadora de estas distintas visiones y maneras de estar en el mundo.

A lo largo de los siglos cada comunidad humana ha desarrollado su propia escala de valores y la ha codificado en la forma de costumbres ancestrales, tradiciones religiosas, relatos mitológicos o fórmulas legales. También el contacto entre estas culturas; que puede ir desde las relaciones de dominación, incluso de explotación, hasta las de simple vecindad determinó respuestas que hoy nos afectan a todos.

El problema es, entonces, el de la convivencia y el respeto.

Algunos pensadores plantean que las costumbres y la moral de una de estas culturas, en concreto la Occidental, deben servir de norma para todas las demás. Señalan que Occidente, en alguna de sus variantes; anglosajona, latina o eslava, es la única cultura capaz de reflexionar sobre sí misma, la única que se plantea la moral de sus actos y la única, en fin, que puede garantizar un equilibrio entre deberes y derechos entre todos los humanos. Otros añaden, aún, que el formidable desarrollo tecnológico de Occidente es prueba de su capacidad, que ese mismo desarrollo es consumido ávidamente por las demás culturas del mundo y que, por lo tanto, el modelo occidental debe prevalecer sobre los demás.

La Primera Directiva, para los sostenedores de esta posición, no podría aplicarse en nuestro planeta por la sencilla razón de que la cultura occidental es la meta que deben alcanzar, más temprano que tarde, todos los seres humanos.

En otros ámbitos se cuestiona esta postura y se marcan los enormes crímenes que promovió la conquista occidental del mundo, así como el desprecio por las demás culturas de la Tierra a las que, muchas veces, calificó como inferiores.Proclaman que la tolerancia y el respeto son valores esenciales para la convivencia entre los seres humanos, por lo que toda cultura tiene derecho a seguir sus propias costumbres y normas. El avance tecnológico no da derecho a ninguna prerrogativa y de hecho muchas de las sociedades consideradas “inferiores” poseen principios y valores que superan a los de Occidente y, en algunos terrenos, como la medicina, la ecología o la filosofía lo superan ampliamente.

Los defensores de esta tesis abogan, pues, por una suerte de Primera Directiva adaptada a nuestro planeta en la cual se supriman los juicios de valor sobre otras culturas y no se interfiera con su desarrollo interno.

Estas dos posiciones dejan de ser teóricas cuando nos encontramos con la necesidad de dar una respuesta concreta a la realidad de los movimientos masivos de población, a la presencia de grupos étnicos de diverso origen conviviendo en el mismo territorio, a los reclamos de autodeterminación de distintos colectivos humanos que reivindican sus culturas ancestrales, a los enfrentamientos entre portadores de diferentes visiones del mundo, al miedo al extraño y a la xenofobia.

Si nos decantamos por la solución de los que ven en Occidente la expresión más avanzada de la cultura humana y el modelo a seguir, debemos preguntarnos:

¿Se deben imponer esas normas por encima de aquellas que son tradicionales entre gentes de otro origen? ¿Cuál es el límite? ¿Debe existir algún tipo de respeto o consideración para con las costumbres ajenas? ¿Se obligará, por caso, a hablar inglés o alguna otra lengua occidental al resto del mundo? ¿Se impondrá este modelo a como dé lugar, usando la fuerza si fuera necesario?. Y, más importante, ¿es posible hacerlo? ¿Cuál es su costo? ¿No se generará una mayor resistencia por parte de la cultura “invadida”? ¿No se reforzarán aquellas características que, Occidente, considera indeseables?

Por el contrario, si se defiende la tolerancia y la multiculturalidad: ¿Debe guardarse respeto también a las culturas que resultan irrespetuosas? Dicho de otro modo; ¿se puede ser tolerante con gentes que defienden la intolerancia? ¿El hecho de ser el fruto de tradiciones ancestrales, les confiere algún derecho especial? ¿Qué hacer con respecto a la discriminación cuando los que la llevan a cabo pertenecen esa misma cultura que no se quiere discriminar? ¿Cómo actuar cuando el otro pretende imponer su escala de valores, más aún, cuando sostiene que de no aceptar esta imposición se lo está oprimiendo? ¿No se fomenta de esta manera aquello que se desea evitar? ¿Cuál es, otra vez, el límite, esta vez del respeto?

A poco que miremos a nuestro alrededor descubriremos que no se trata de preguntas ociosas, por el contrario, la aplicación o no de la Primera Directiva en el trato entre las culturas mundiales es, seguramente, el dilema fundamental del siglo XXI.

Y ya no se trata de Ciencia Ficción…

lunes, agosto 18, 2008

Ciencia, pseudociencia y escepticismo II


La Edad de Oro de la Ciencia

La Ciencia no es burguesa por accidente, la emergencia de una nueva clase social es determinante para su desarrollo, del mismo modo que tampoco es casual que la Burguesía naciente sea acérrima partidaria de la investigación científica. Cada una es condición de la otra.

Los paradigmas de la Ciencia son los mismos que los de la burguesía destinada a conmover el mundo; libertad de pensamiento, expansión del dominio humano, conocimiento, control y conquista del otro.

Y permítanme decir que estaba bien, históricamente bien, que así sucediese. No justifico con esto el dominio europeo del mundo, ni avalo las atrocidades de esa conquista. Nunca son buenas las guerras, ni siquiera las guerras de liberación, pero a veces son necesarias. La lucha burguesa contra el Antiguo Régimen, la de Ciencia contra la Tradición y el combate de ambos contra la dominación ideológica fueron un capítulo épico y obligado de la Historia en cuanto desenvolvimiento de las potencialidades humanas. Quizás podría haber sucedido de otra forma, quizás no era ineludible esclavizar a tres cuartos del Mundo en el proceso, quizás no se requería echar por tierra toda traba moral, quizás la revolución burguesa no hubiese exigido tanta sangre pero lo cierto es que así fue como sucedió y que sus enemigos eran demasiado gigantescos como para entablar una lucha caballerosa.

La Ciencia que surge desde el Renacimiento es una criatura golosa de nuevos saberes, conocimientos teóricos pero también prácticos. Quería libertad y quería riquezas, en consecuencia comienza a ser aplicada a la producción y deviene en Tecnología. Inseparables y a menudo confundidas marcarán el lugar social del nuevo saber: el saber hacer, la Invención.

Los territorios que controla la Ciencia van aumentado de manera exponencial, por así decir; la Lógica en el siglo XVI, la Matemática y la Astronomía en el XVII, la Física, la incipiente Biología, la Geología y la Química desde el XVIII determinan rumbos y modos de obrar en el campo científico.

Estas ciencias, concebidas y venidas al mundo en tiempos bélicos, aspiran a situarse por encima de las mezquinas pasiones cotidianas, se proclaman neutrales en la guerra de clases y se apartan ostensiblemente de la cuestión política, pero en realidad son minas destinadas a socavar las fortalezas del enemigo. Su distanciamiento aparente es una manera de conferir objetividad a los reclamos burgueses; la lucha de éstos es, así, una lucha por el triunfo de la Razón.

El 1800, con el triunfo definitivo del Orden Burgués, es, también, la centuria de la Ciencia.

Se avanza a pasos de gigante, destruidas las trabas de la religión, la monarquía y las tradiciones, el mundo aparece como un objeto externo pronto a ser conocido y, por ende, dominado.

El Estado, ya no un enemigo, pues está en manos de la clase triunfante, promueve y fiscaliza la práctica científica y promueve la aplicación de sus avances, es decir de la tecnología, en su tarea, paralela, de poner orden en la áreas bajo su dominio… que vienen a ser todas, o casi todas.

Nacen así las llamadas ciencias sociales, empleadas a medio tiempo del Estado burgués. En su seno, sin embargo, surgen también las primeras críticas al nuevo orden, balbuceantes a veces, más seguras otras, se convierten en la avanzada de la lucha de las nuevas clases subalternas que aspiran a reemplazar a la burguesía.

El modelo a seguir, con todo, no es otro que el de las Ciencias Naturales, reputadas como objetivas y asépticas, con su rigurosidad estadística, sus formulaciones matemáticas y su aparente distanciamiento de la sociedad. Las Ciencias Naturales, arietes de la Revolución Burguesa, siguen siendo sus aliadas, pero ahora como fortificaciones, magníficas defensoras del orden establecido.

Esto no quiere decir, por supuesto, que las Ciencias Naturales fueran, en sí, ciencias burguesas, mucho menos que las naciente Ciencias Sociales devinieran, por este mismo hecho, en cuestionadoras del sistema capitalista. La realidad nunca resulta tan esquemática. Sin embargo las primeras se sitúan en un contexto de expansión y auge de la burguesía, por lo que son delimitadas dentro de ese paradigma económico y social, en tanto que las segundas advienen cuando el orden establecido es ya burgués y pueden, por tanto, situarse más allá del mismo… lo cual no es siempre el caso!

En efecto. El paradigma de la racionalidad científica es materialista y mecanicista, ajeno a los procesos y a la dialéctica, basado en la experimentación, la observación y la lógica inductiva. Así lo constituyeron las Ciencias Naturales y así aspiran a seguirlo las Ciencias Sociales.

Desde el siglo XVII esta concepción tenía un ilustre ejemplo a seguir; la Física de Newton. Elegante, clara, demostrable y exitosa. Todas las demás ciencias querían ser como ella… hasta que llegan los descubrimientos de la nueva física y ponen en cuestión la validez universal de este modelo. Newton, nos dicen Planck, Einstein y Heisenberg, no estaba equivocado, pero sus leyes sólo tienen un alcance limitado, son determinadas por su contexto e inaplicables bajo otros parámetros.


Esta sospecha interna dentro de la Física, aparece cuando otras sospechas similares rondaban el campo científico desde disciplinas consideradas "parientes pobres" de la Ciencia; la Historia, la Geografía Humana, las primeras indagaciones sociológicas y la incipiente Psicología ya ponían en cuestión la legitimidad "eterna" del modelo de Ciencia moderna que avanzaba por medio del experimento hacia la consecución de una Verdad pre existente. La pregunta era: ¿hay un solo camino para la Ciencia? Y, ya que estamos en ello; ¿camino hacia dónde?



Continuará...

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domingo, agosto 17, 2008

Ciencia, pseudociencia y escepticismo. I


A raíz de un correo electrónico recibido, vuelvo a un viejo amor y desempolvo apuntes de mi buhardilla.

Un atento corresponsal me escribe acerca de su desilusión acerca del psicoanálisis al que considera viciado de nulidad, carente de base científica y prácticamente ineficaz como terapia. Curiosamente esa postura, que hoy no suscribo, me resulta sumamente atractiva y me lleva a ampliar mis indagaciones.

No haré aquí una defensa del psicoanálisis. No soy experto en el tema, como tampoco en psicología experimental. Tampoco me interesa romper una lanza en su favor, aunque debo decir que estoy tentado de hacerlo cuando leo críticas tan malintencionadas como las de Bunge o las del demasiado promocionado "libro negro". Mi interés, sin embargo, es más modesto aunque, también, más amplio.

Saber que sabemos.



Somos materia pensante, es decir, materia que se pregunta por sí misma, por su lugar en el Universo, por su origen y por su destino.

Somos seres lanzados a la vida con el interrogante a flor de labios: ¿por qué?

Mitos y religiones, filosofías y teologías intentaron dar respuesta a nuestras preguntas. Lo hicieron con los materiales que tenían a mano, fuertes unos, mellados otros, construyeron paso a paso, avance y retroceso, el camino del conocimiento.

Hubo uno de ellos, que no surgió de la noche a la mañana, sino como el producto de siglos de ensayo y error, de debate y polémica, que se ha revelado como el más valioso, el más seguro y, a la vez, el más productivo de todos; el conocimiento científico.

Vale pues, preguntarnos; ¿qué es la ciencia?

Una buena manera, quizás la única, de responder a esta cuestión es marcar un límite, una línea que nos permita decir: esto aquí es ciencia, aquello, allá, no lo es. Sin que, por otra parte, todo aquel saber que podamos considerar como "no científico" sea, de entrada, falso, engañoso o peligroso.

A los intentos de elaborar una contestación valedera a la pregunta planteada se le da le nombre de epistemología (del griego, claro, episteme: saber) y constituye una rama de la Filosofía.

No es, aunque lo parezca, una cuestión menor. Recuerdo una viñeta de la historieta Olaf, el vikingo, uno de los personajes decía que las enfermedades eran producidas por unos seres pequeñísimos, invisibles, que atacaban al ser humano, agregando, a continuación: "y se llaman 'hadas malignas".

En efecto, ante una explicación de tal o cual fenómeno, ¿cómo determinar si se trata de una conclusión valedera o si simplemente estamos ante una divagación más o menos fundada?

Y no es una cuestión menor, de ella depende que podamos curar una enfermedad basándonos en el estudio de los virus o por medio de ensalmos.

Es que el conocimiento científico, por muy inútilmente bello que pueda ser en muchos de los problemas que aborda, es también un conocimiento interesado: responde a la pregunta del por qué a la vez que busca como transformarlo. Transformarlo para mejor, al menos en la mayor parte de los casos!

Nacimiento de la Ciencia moderna.

Sin remontarnos a la Grecia Clásica o a culturas aún anteriores (expedición por demás provechosa pero ajena a este artículo) podemos establecer el nacimiento de la ciencia durante la modernidad.

Eran los años finales del siglo XV, en Europa (pero también en el Lejano Oriente) se daba un magnífico florecimiento de las fuerzas humanas de creación, los seres humanos se expandían por el mundo y antes que contemplarlo, buscaban dominarlo. En Asia este movimiento fue rápidamente abortado, pero en el extremo occidental del continente se convirtió en un proceso de expansión y unificación del alcance global.

En ese momento la ciencia comienza su batalla para determinarse y para establecer su lugar en contraposición al doble poder de la Iglesia y del Señor.

En los albores de la Modernidad la Ciencia se define, pues, por oposición. Su pretensión es la de constituir la mejor exponente de la Razón, prestigioso concepto que los griegos heredaron a la Cristiandad y al Islam con diversa suerte, por medio de la Crítica. Razón y Crítica que también pretendía poseer el adversario, Razón en tanto expresión del Logos divino, Crítica en cuanto era la regla contra la cual se juzgaban todos los actos. La legitimación de la Ciencia, entonces, va a realizarse en tanto es capaz de dar la mejor respuesta, calidad que está determinada por su eficacia. La Ciencia moderna, pues, al contrario de la clásica o la medieval, resultará aliada del saber hacer, del artesano, del productor.

Este encuentro del pensar y del hacer, de la reflexión con la acción, no es casual. Esta época asiste al nacimiento de la burguesía como sujeto económico y la Ciencia será la educadora de la nueva clase social.

Esta Ciencia tiene, pues, un primer criterio de demarcación: el experimento, que no es sino un saber hacer guiado. La experiencia, tradición empirista y, por tanto, materialista por detrás, es lo que determina si una explicación es o no científica.

La Ciencia moderna nace, entonces, como Ciencia burguesa.



Continuará...

martes, junio 10, 2008

Encomio de la Filosofía de la Praxis








El marxismo, prefiero el término filosofía de la praxis, es el intento más serio y completo para crear un socialismo capaz de vincular las aspiraciones de los y las trabajadoras con la crítica social y con un proyecto político definido aunque no prefijado.

Marx y Engels, sus más importantes teóricos, pero no los únicos, fueron capaces de una gigantesca síntesis que recogía lo más avanzado de los saberes de la época, a saber:

  1. la filosofía clásica alemana, especialmente Hegel,
  2. la sociología, o mejor la sociología histórica, francesa de Thierry y Guizot
  3. la economía política británica con sus dos grandes pilares; Adam Smith y David Ricardo (según la clásica formulación de Lenin).

Contra lo que suele suponerse el marxismo no condena la obra de la burguesía, por el contrario, se vale de ella para intentar el paso siguiente; la toma del Cielo por asalto, en bella frase, por parte de los obreros y obreras del mundo. Democracia, productividad, ciencia aplicada, ateísmo, disolución de las relaciones sociales feudales y estado de derecho son, para la filosofía de la praxis, logros que deben colocarse en el haber del capitalismo y que deberán ser perfeccionados por la democracia socialista del futuro.

Con el arma incontrastable de la dialéctica, a mi juicio única manera de entender la realidad, y aplicándola con sagacidad al examen de la sociedad moderna; Marx logra formular una concepción del mundo y de la historia que, en sus grandes rasgos, no ha sido superada.

Equipado con este "Gran Relato", el socialismo se convierte en la opción política y cultural más avanzada de los siglos XIX y XX . A mi juicio, también de la actualidad.

La historia posterior del socialismo, ganado en su casi totalidad por el marxismo, es larga y no la voy a hacer aquí.

Sería fácil hacer énfasis en sus errores y crímenes, como también lo sería criticar a las personas de sus forjadores.

Sería también; inútil, esfuerzos parecidos se han hecho con todas las instituciones humanas y poco es lo que avanza nuestra comprensión de la Historia con tales formas de crítica barata. Como ejemplo tómese el libro de Karl Deschner acerca del cristianismo intitulado "historia criminal" magnífica recopilación de hechos que no explican nada.

Tampoco tiene sentido, como se hizo en otro tiempo, una apología simplista del socialismo marxista basada en la antidialéctica postura de malos y buenos, catalogados según las preferencias del autor.

Ninguno de los dos es mi camino.

El marxismo, entiendo, debe ser ponderado en relación a cuatro formas en que puede presentarse y que son, a menudo, confundidas.

En efecto, el marxismo es:

  1. un sistema de pensamiento
  2. una crítica social
  3. una síntesis histórica
  4. un proyecto de sociedad.

En lo que respecta al primero; la filosofía de la praxis tiene el mérito innegable de ser un abordaje de la realidad que emplea la dialéctica para hacerlo y que, a diferencia de Hegel, se mantiene tozudamente en el terreno del materialismo.

Para un ateo es una de las opciones más coherentes en filosofía pues trabaja con la realidad concreta y explica, a mi juicio de manera altamente eficiente, los cambios a que esa misma realidad está sujeta.

Su gran falencia aquí, su punto ciego, es la concepción limitada de racionalidad que privilegia sólo algunas formas del Logos (razón intelectual y acción orientada a fines) dejando de lado otras (razón utópica y acción orientada a medios, por ejemplo), lo que podríamos llamar su intelectualismo que, en este aspecto, lo ha llevado a un peligroso acercamiento al positivismo.

Acerca del segundo, el marxismo es la más demoledora arma de crítica jamás concebida.

Devela con una lucidez implacable las miserias de la sociedad burguesa, pero no lo hace desde la nostalgia por el feudalismo, sino desde la perspectiva de una sociedad más avanzada.

No pretende juzgar la moralidad o inmoralidad de los actos, sino su relación con el desarrollo de la Humanidad y con la satisfacción de las necesidades de los explotados; lejos de condolerse por los "miserables" los exhorta a desentrañar las causas sociales de esa miseria.

Esta crítica posee elementos que pueden aplicarse a cualquier sistema social, incluso y sobre todo los que se llaman a sí mismos socialistas, y no en vano los gobiernos dictatoriales de muchos de estos estados obreros (la URSS en primer lugar) han comenzado persiguiendo a los intelectuales marxistas cuando estos intentaban aplicar la crítica a sus propios camaradas.

El lado oscuro de esta crítica se asienta en que no es realizada por un sistema de inteligencia artificial (supuestamente desapasionado) sino por personas formadas de carne, de sangre, de ira y de afectos... el frío cinismo, la desilusión y la soberbia, que niegan incluso el valor humano del error, han sido las más nefastas consecuencias del marxismo en tanto crítica social.

Como síntesis de la Historia el marxismo no tiene rival.

Todas las demás explicaciones del devenir humano se quedan cortas ante su premisa: no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia... , a lo sumo son notas a pie de página que matizan o puntualizan puntos específicos, pero la causalidad fundamental; la estructura social sigue siendo la piedra maestra sobre la que se edifica todo el edificio de la Historia, al menos si pretendemos que ella sea una ciencia y no, como querría Raymond Aaron, un anecdotario.

Se ha cuestionado su economicismo, que no es tal si lee a Marx con detenimiento, o su unilinealidad, otro supuesto error que cae al acercarse sin prejuicios a los textos, sin embargo el mayor peligro de esta interpretación radica en que es tan completa que cae en la manía de creerse totalizadora.

Otro de sus defectos radica en que la genialidad del propio Marx (a semejanza de lo que sucedió en el arte después de Michelángelo), sumada a la coerción de los sedicentes gobiernos socialistas, ha hecho que casi cada obra de historia inspirada en la filosofía de la praxis cuente con una inmoderada cantidad de citas de los "textos sagrados", convirtiendo a la investigación histórica casi en una exégesis.

En cuanto al marxismo entendido como proyecto político hay que destacar que nunca presentó una "receta" revolucionaria y mucho menos un "relato" de la sociedad futura; se limitó a esbozar el rumbo probable de la historia en consonancia con las perspectivas de la lucha de clases en su época (de paso, la lucha de clases no fue un descubrimiento de Marx, ni un propósito suyo, sino un dato de la realidad).

De esta "hoja de ruta" arranca la dialéctica entre condiciones objetivas; "la historia está de nuestro lado" y subjetivas; "proletarios de todos los países, únanse" en el desarrollo de la revolución.

Buena parte de lo que se ha dado en llamar socialismo real es, como bien señaló Pablo Castellano, ajeno al marxismo y aún lo que considero su mayor falencia en cuanto proyecto social; la dictadura del proletariado no se corresponde necesariamente con la dictadura del partido único, de hecho hoy vivimos en regímenes pluripartidistas (o bipartidistas en el caso de los EEUU) que no son sino formas larvadas de dictadura de la gran burguesía.

El socialismo marxista, por cierto, no sólo no es incompatible con el Estado de Derecho, sino que aspira a perfeccionarlo, superándolo en un sentido inclusivo.

Las realidades políticas de los dos últimos siglos, la lucha encarnizada que debió afrontar, el desafío de nuevas condiciones económicas como el imperialismo y el keynesianismo (éste último reflejo de los avances del naciente socialismo soviético), la complejidad de las sociedades modernas, el surgimiento de nuevas agendas culturales (feminismo, minorías sexuales, ecologismo), la lucha a muerte con el fascismo (y su engendro bastardo; el nazismo), la guerra fría y la guerra cultural, junto con la miseria moral de muchos de sus conductores (pero las revoluciones no se hacen con ángeles, sino con hombres viejos que pretenden construir nuevas sociedades, como decía Jesús Ibañez) derribaron muchos de los sueños convocados por el marxismo del siglo XIX.

Sus crímenes fueron muchos y horrendos, desde todo punto de vista inexcusables aún cuando sólo representen una pequeña parte de los crímenes cometidos por las sociedades de clase que lo precedieron, resultan tanto más graves cuanto que el marxismo no se propuso, jamás, la destrucción del ser humano, sino su liberación integral.

A este respecto sólo cabe compararlo con la única otra institución social que tuvo un proyecto similar; la Iglesia Católica; entidades tan magníficas y tan terribles, como el mismo ser humano.



Para terminar, el marxismo lejos de ser una estafa fue uno de los más grandiosos experimentos de los seres humanos para construir el paraíso aquí, en la Tierra.


Fue causa de grandes heroísmos, responsable de la derrota final del nazismo, liberador de pueblos y de mentes.

Fue creador, por opción o por reflejo, de sistemas de seguridad social que están entre los mayores logros de la Humanidad.

Fue potenciador de talentos literarios, científicos, artísticos y sociales, cuna de activistas y foco de rebelión.



De un modo u otro todos tenemos que contar con Marx y su obra para dar cuenta de la realidad, sea aceptándola, sea cuestionándola.

Fue, también, gestor de numerosos atentados contra sus mismos principios, émulo en sus peores aspectos de la racionalidad burguesa (la ex URSS le debe su grandeza y su miseria) no pudo escapar a su propias contradicciones y terminó ligado a los destinos de una sola nación, aquella, justamente, donde Marx suponía que se implantaría en último lugar...

¿Y qué?

El fracaso, permanente o temporal, no lo sé, no implica mentira, error o inutilidad.

La caída puede ser el comienzo de una nueva arremetida, al modo de Anteo, contra la insolencia de los dueños de la tierra.

La semilla de la rebelión, tan vieja como Moisés, Jesús de Nazaret, Espartaco, o Thomas Muntzer no cesará jamás de tomar nuevas formas y el marxismo, aún si, cosa que no creo, desapareciera, no sería un fantasma incorpóreo, sino una presencia activa en la conciencia de los futuros luchadores sociales.

Al fin y al cabo aún no está dicha la última palabra de la Historia...



jueves, enero 31, 2008

De ilusión también se vive… o la ironía del neopositivismo



Dedicado a Sabrina, cuyas charlas inspiraron este texto...


El neopositivismo, o empirismo lógico o escepticismo racionalista, que de todas estas maneras podemos llamarlo, es un loable intento por sanar la escisión básica del ser humano a través de la racionalidad. Simpatizo de veras con él y acepto con agrado muchas de sus sugerencias; al cabo es un hermano mayor, un hijo del siglo de la Modernidad, y fue uno de mis primeros guías en el combate contra los mixtificadores de lo sobrenatural; los anunciadores de trasmundos.


Dicho esto, por entera justicia, debo declarar también que los neopositivistas se equivocan cuando creen que la división que todos padecemos, ese corte fundante entre razón y pulsión, puede ser superada por medio del hiperracionalismo.


Estas buenas gentes suponen, más bien asumen, que negando toda entidad al inconsciente, a los simbólico, a lo totalmente irracional, el sujeto devendrá en un ser racional, objetivo, capaz de elecciones fundadas en juicios lógicos y completamente sano. Es una ilusión, pero se empeñan en mantenerla. Los teóricos del escepticismo al estilo Mario Bunge y muchos neurobiólogos como J.P. Changeux que atacan al psicoanálisis son cabales representantes de esta visión sesgada y peligrosa.

Bunge, neopositivista, cultor del cientificismo y un poco gorila...

Las banderas de estos científicos son dos: la causalidad genética y la expulsión de lo simbólico. Todas las enfermedades, todas las rupturas del supuesto equilibrio, todos los desajustes de la homeostasis ideal del ser humano pueden, nos dicen, ser explicadas por determinaciones genéticas o “por la movilización interna de un conjunto topológicamente definido de células nerviosas” en palabras del citado Changeux (en http://www.arp-sapc.org/publicaciones/lar6.html). Somos lo que nuestros genes y nuestras sinapsis nos mandan ser.

Cualquier discurso que haga hincapié en las honduras invisibles de lo irracional, señalan, debe ser proscrito. No hay tal cosa como pulsiones ni, por tanto, goce, no existen simas inquietantes en la tersa superficie de la máquina mente – cuerpo. Se trata, aventuran, de un programa totalmente libre, de código abierto y susceptible de ser modificado con ayuda de transmisores neuroquímicos.

El humano es, concluyen, un sistema en equilibrio ideal, cualquier desperfecto se soluciona por medio de una medicación específica:

- Tómese usted una de éstas y toda su escisión constituyente desaparecerá por la mañana…

Detrás, o al lado, están las grandes compañías farmaceúticas y los fabricantes de equipos de diagnósticos por imágenes.

Detrás, o al lado, están los amigos y amigas neoliberales.

Detrás, o por encima, están el Estado y el Mercado.


Los neopositivistas no los ven, o no quieren, o no pueden verlos. Su cruzada contra los oscurantismos (nobleza obliga; ímproba tarea) los absorbe de tal modo que hacen abstracción de todo lo demás. Así se enfrentan contra los que deberían ser sus obvios aliados en esta lucha contra la superstición; el marxismo, del cual hablaré en otra ocasión, y el psicoanálisis.

La ironía es que muchos de los descubrimientos de estos científicos bien podrían integrarse en una explicación que no negase, que no proscribiese de entrada, la emergencia del inconsciente. Eric Kandel, excepción a esta regla, ha mostrado brillantemente lo que esta colaboración puede lograr.

Kandel, un neurobiólogo abierto al diálogo

La ironía es que mientras los empiristas creen liberar a la mente humana de los resabios metafísicos, la reducen a una dimensión unilateral y actualizan, por medio de la negación, la alienación de quién no sabe que hay mucho en su interior que ignora.

La ironía es, en fin, que lejos de lograr ese imposible ser racional y autónomo, fomentan el empobrecimiento de la capacidad simbólica en beneficio de una crítica superficial y un discurso sólo aparentemente libre.

No me sorprende, claro.


Es que algunos, hijos rebeldes de la Modernidad, hemos encontrado que la realidad es siempre irónica y dialéctica.


Freud, por razones que se cuentan aquí, un verdadero "argento"