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miércoles, diciembre 07, 2011

Evocación de la Juventud Franciscana

Años oscuros los que van entre 1980 y 1983.

Años de breve primavera aquellos de 1984.

Para mí, y para algunos más, son los años de nuestra adolescencia. Los años en que participamos de la Juventud Franciscana en la Parroquia San Francisco Solano de Rosario.

Recuerdo esos días en la Parroquia. Tarde y noche del sábado, mañana del domingo, algunas veces también durante la semana. Era algo así como un club, algo parecido a un seminario, abierto y mixto, un cruce entre lo religioso, lo comunitario y lo político. Más de cien jóvenes, chicos y chicas, entre trece y dieciocho años; hijos de una sociedad tutelada por las armas, por el dinero y por la fe, hermanos menores de aquellos que, cinco años atrás, habían soñado, y actuado, para cambiar la Historia y ahora, habían desaparecido en casas ocultas o en tumbas sin nombre. Allí, protegidos por el nombre de una Iglesia ambigua, crecíamos, aprendíamos, descubríamos que el mundo era mucho más grande, y complejo, de lo que imaginábamos.

Nos reuníamos por edad, en grupos llamados fraternidades, cada una de las cuales adoptaba sonoros nombres que evocaban algunos de los mitos cristianos. Un sistema organizativo calcado de aquel que tenían los frailes, con capítulos y concejos, nos enseñaba los rudimentos de la democracia en tiempos de despotismo. Los mayores, o los más comprometidos, animaban (así decíamos) a la fraternidad; animar significaba una especie de dirección laxa, basada en el consenso y la capacidad de liderazgo, que determinaba los temas de cada reunión, sus compromisos y, en algunos casos, las tareas en servicio a la comunidad. Uno o dos frailes, en nuestro caso eran también presbíteros, brindaban la asesoría espiritual, cuando podían que era pocas veces. El padre Joaquín Núñez OFM era uno de ellos. Le debo mucho más de lo que él imagina.


Había mucho espacio para el desarrollo personal y para las iniciativas de cada fraternidad. Leíamos la Biblia, cantábamos, tomábamos mate (para algunos era su primera vez), jugábamos a las cartas, discutíamos, nos peleábamos y nos reconciliábamos, comentábamos la actualidad, participábamos, por supuesto, de la misa y, en mi caso, colaborábamos con la redacción de una pequeña revista parroquial llamada Sendero. Algunas fraternidades cantaban en la misa del cercano Hospital Carrasco, donde se alojaban enfermos infecciosos, y otras se acercaban a la capilla de la Villa Miseria, el barrio le decíamos, para descubrir lo mismo que sus hermanos ausentes, habían hallado diez años atrás.

La Juventud Franciscana, por supuesto, no tenía entre sus propósitos crear conciencia social o fomentar el activismo, político o de otra clase. Los que la crearon eran fieles hijos de la Iglesia Católica y, a lo sumo, habían sido alcanzados por la breve e intensa ola de renovación que tuvo lugar entre el Concilio Vaticano II y el advenimiento de Juan Pablo II. La idea era acercar el catolicismo, en su versión franciscana, a los jóvenes con la loable intención de fomentar la vocación religiosa o, en el peor de los casos, formar adultos comprometidos con la ideología de la Iglesia. Las instituciones, se sabe, tienen otra vida que la de aquellos que las pergeñan y están hechas por personas con sus propias agendas y tablas de valores. Los creadores de la JuFra, por ejemplo, no contaron con la conjunción; en la Parroquia San Francisco Solano de Rosario, de un cura marginal y rebelde, pibes ansiosos de participar y que encontraban un cauce para sus sueños juveniles, y el velado recuerdo de la generación anterior.

En otros ámbitos, colegios o ciudades del interior provincial, no sucedió lo mismo; la JuFra era, en esos lugares, un grupo religioso más. En aquella, la que viví durante casi tres años, se creó una escuela para el futuro, un futuro sin vigilantes y transformador.

Algunos, claro está, se quedaron en la escuela sin graduarse jamás; a ellos se les debe la permanencia de la JuFra hasta hoy, nada más.

Otros, estoy orgulloso de contarme entre ellos, nos alejamos cuando fue el momento oportuno y, desde ámbitos, ideales, proyectos y acciones diferentes, nos comprometimos con la construcción de nuestra devastada sociedad. A veces me cruzo con alguno de ellos; trabajadores sociales, activistas, cooperadores escolares o docentes y sé, sabemos, que aquella vieja JuFra fue lo que nos hizo, en gran medida, ser lo que somos.


sábado, diciembre 05, 2009

¿Quién es el maligno?

Transcribo parcialmente un texto publicado por Oscar Torres Barrón (honor a quien honor merece) en el sitio web Sin Dioses.
A veces damos por sentadas las cosas sin examinarlas en profundidad... por eso este texto, de lucidez implacable (como aquella vieja revista ochentosa) resulta revelador:

Jehová versus Satanás

Por Oscar Torres Barrón

Las religiones judeocristianas han proclamado a los cuatro vientos sobre la existencia de un Dios lleno de amor, creador de este universo cuyo nombre es Jehová o Yahvé, así como la de un ente malvado denominado Satanás o el Diablo quien es la antítesis de Jehová y causante de todo lo malo que ocurre y ha ocurrido en este universo.

Debiendo tener muy presente el hecho de que la Biblia, desde el punto de vista religioso es el único libro cuyo contenido es absolutamente verdadero y, además, lo es también el único que contiene toda la verdad en cuanto a los orígenes, cualidades y personalidad de estas dos entidades - Jehová y Satán - cualquier dato que de éstos se hallare en algún otro escrito, deberá ser considerado como apócrifo. Tampoco es un secreto para nadie el hecho de que la misma Biblia está plagada de violencia, agresiones y perversidades en contra de este universo y de quienes lo poblamos, así que fundamentado en este gran libro es que se va a exponer toda clase de atrocidades que han cometido los citados seres, como ya lo dije, en contra de la Tierra y sus pobladores, en virtud de que solamente expone situaciones ocurridas en este planeta.

Antes que nada, permítame exponer el concepto literal de ATROCIDAD, para que debidamente quede definido:

“Acto de gran crueldad o de crueldad extrema” (Diccionario Larousse 1995).

Ahora si, vamos a enumerar las ATROCIDADES que, según la Sagrada Biblia, han llevado a cabo estos protagonistas del plano espiritual.

Jehová

El Dios de los Hebreos, a quien sus adoradores describen como un Dios misericordioso, sabio y sobre todo amoroso, veamos que más dice la Biblia sobre él:


2 SAMUEL12:11:
“Así ha dicho Jehová: He aquí yo levantaré sobre ti el mal de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré á tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista de este sol”.
EZEQUIEL:5:17
Enviaré pues sobre vosotros hambre, y malas bestias que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por ti; y meteré sobre ti cuchillo. Yo Jehová he hablado.
SALMOS:64:7:
Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas.

Es este el concepto que TAMBIÉN se debiera tener de Jehová, fundamentado en la Biblia, el cual muchos fieles ignoran y quienes no lo hacen, le dan insignificancia o lo justifican.

Sus atrocidades

Ahora veremos sus atrocidades, todas ellas fundamentadas en la Biblia:

  1. Un Diluvio Universal que acabó con muchas criaturas inocentes tales como, animales, niños (¿existió alguna vez una población mundial de infantes perversos?) y sobre todo bebés y fetos: GÉNESIS 7 y 8 2; 2 PEDRO 2:5.
  2. Destrucción total de Sodoma y Gomorra, sigo preguntando ¿Existieron alguna vez grupos étnicos cuyas poblaciones infantiles eran perversas en su totalidad? GÉNESIS 19; 2 PEDRO 2:6
  3. Causa directa de la transformación en Estatua de Sal de una mujer inocente (la esposa de Lot): GÉNESIS 19:26.
  4. Asesinato de un hombre que se negaba a tener relaciones sexuales con su cuñada viuda, y para evitarlo se masturbaba: GÉNESIS 38:1-10.
  5. Plagas, llamadas “Maravillas” por el propio Jehová, hacia seres inocentes de Egipto, tales como ancianos, mujeres, animales y niños (¿Tiene caso sacrificar niños?): ÉXODO 7:1-14, 9:14-16, 10:1-2, 11:7.
  6. Aniquilación (“maravilla”) hacia todos los primogénitos en la tierra de Egipto, incluyendo niños: ÉXODO. 12:29.
  7. Causa directa del extermino de un ejército egipcio, mediante su inmersión en las aguas del Mar Muerto: ÉXODO 14:21-28.
  8. Desastre por medio de Granizo en campos egipcios: ÉXODO 9:22-25.
  9. Plaga hacia seres humanos: NÚMEROS 11:33.
  10. Lepra hacía una mujer (Miriam) por intrigar contra Moisés: NÚMEROS 12:1-10.
  11. Abrir la Tierra, mediante Moisés, para tragarse a una población entera (con todo y sus niños... ¿perversos?) por rebeldía: NÚMEROS 16:27-33.
  12. Genocidio de 250 hombres por incineración: NÚMEROS 16:35.
  13. Genocidio de 14,700 personas por medio de una plaga mortal: NÚMEROS 16:49.
  14. Ataque mortal de serpientes de fuego hacia pobladores israelitas (¿cómo no se le ocurrió a Hitler?): NÚMEROS 21:6.
  15. Genocidio de 24,000 personas por medio de una plaga mortal: NÚMEROS 25:9 –11.
  16. Apoyo logístico para masacrar al rey Sehón, sus hijos, y su pueblo y después saquearlos: DEUTERONOMIO 2: 32-35.
  17. Apoyo logístico para masacrar a Og y a todo su pueblo DEUTERONOMIO 3:2-3.
  18. Apoyo Logístico para masacrar y saquear a 6 pueblos: DEUTERONOMIO 20:1 al 21:3.
  19. Intimidación masiva hacía el pueblo Israelí: DEUTERONOMIO:28 (todo el capítulo).
  20. Posesión del cuerpo de un hombre (Sansón) para despedazar a un león cachorro JUECES 14:5-6.
  21. Posesión del cuerpo de un hombre (Sansón) para masacrar a 30 hombres: JUECES 14:19 .
  22. Aplicación de tumores en las ingles de los Filisteos (plaga): 1 SAMUEL 5:6-9.
  23. Genocidio de 50,070 hombres de Beth-Semes: 1SAMUEL 6:19.
  24. Apoyo logístico a Josué para exterminar a los Amorreos (5 pueblos) y sus reyes, además a los pueblos de Maceda, Libna, Lachis, Gezer, Eglón, Ebrón, Debir. Desde Cades-barnea hasta Gaza y de Gosén hasta Gabaón, todo esto incluyendo el clásico saqueo: JOSUÉ 10 (todo el capítulo).
  25. Aplastamiento con grandes trozos de granizo de un número indefinido de hombres: JOSUÉ 10:10-11.
  26. Asesinato de los “hombres más robustos” de Israel: SALMOS 78:21-31.
  27. Castigo con sequía a Israel por 3 años consecutivos a causa de un acto de Saúl: 2 SAMUEL 21:1.
  28. Asesinato de dos varones justos: 1 REYES:2:32.
  29. Orden a Jehú de asesinar a sobrevivientes de Ajâb, mediante el profeta Elías: 2 REYES 10:17.
  30. Asesinato de Er, hijo de Judá: 1 CRÓNICAS 2:3.
  31. Apoyo logístico a los Hijos de Rubén y de Gad para arrasar con cuatro pueblos. 1 CRÓNICAS 5:18-22.
  32. Apoyo logístico a David para herir a los Filisteos y a su ganado: 1 SAMUEL 23:2-5
  33. Mas Apoyo logístico a David para herir a los Filisteos: 2 SAMUEL 5:23-25.
  34. Asesinato de Uzza: 2 SAMUEL6:7.
  35. Ordenar daños a la casa de Ajâb por venganza a Jezabel: 2 REYES:9:7.
  36. Asesinato de Joahaz mediante una terrible y cruel enfermedad: 2 CRÓNICAS 21:17-19
  37. Aplicación de lepra a Azarías: 2 CRÓNICAS 26:20.
  38. Amenaza de destrucción al pueblo de Israel: ISAÍAS 10:20-27
  39. Amenaza a Pashur de muerte, destrucción y saqueo a sus seres queridos y pueblo, por haber herido a Jeremías: JEREMÍAS 20:1-8.
  40. Agresión contra dos falsos profetas: JEREMÍAS 29:21.
  41. Derivado de la envidia, amenaza de destrucción, muerte y saqueo al pueblo de Jacob (Sión y Samaria): AMÓS 6.
  42. Agresión, con ceguera y aturdimiento, a caballos de Judá y, con locura, a sus jinetes: ZACARÍAS 12:4.
  43. Aplicación de plaga desconocida contra los pueblos contrincantes de Jerusalén: ZACARÍAS :14:12.
  44. Intimidación por medio de amenaza de plaga hacia Egipcios: ZACARÍAS 14:18.
  45. Asesinato de un bebé como castigo a su padre (David): 2 SAMUEL: 12:1-19.
  46. Genocidio de 70,000 Israelitas por medio de una peste: 2 SAMUEL 24:15.
  47. Aniquilación de 50 hombres con fuego del cielo: 2 REYES 1:10-12.
  48. Aplicación de ceguera a los Sirios: 2 REYES: 6:18-19.
  49. Asesinato con lepra, a Azarías (Rey): 2 REYES 15:3-5.
  50. Genocidio de 185,000 Sirios: 2 REYES 19:35.
  51. Órdenes de masacrar a “viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres hasta que no quede uno...”: EZEQUIEL: 9:4-6
  52. Aniquilación de seres humanos: DEUTERONOMIO 2:15.
  53. Destrucción de las tiendas de Jacob y las fortalezas de la hija de Judá: LAMENTACIONES 2:2.
  54. Destrucción masiva de Israel: LAMENTACIONES 2:5.
  55. Destrucción masiva de los Cananeos: NÚMEROS: 21:3.
  56. Destrucción de los Anaceos: DEUTERONOMIO: 2:2.
  57. Asesinato de hombres que fueron a adorar a otro dios en Baal-peor: DEUTERONOMIO 4:3.
  58. Aniquilación y aplicación de epidemia de hemorroides al pueblo de Assod: 1 SAMUEL 5:6
  59. Asesinato con lepra de un rey: 2 REYES:15:5.
  60. Envío de tropas de Caldeos, Sirios, Moabitas y Ammonitas a destruir Judá: 2 REYES 24:2.
  61. Genocidio con epidemia de 70,000 hombres de Israel: 1 CRÓNICAS 21:14.
  62. Órdenes de destrucción a Jerusalém (y se llevan a cabo): 1 CRÓNICAS 21:15.
  63. Aplicación de lepra a Uzzías (Rey) : 2 CRÓNICAS 26:20.
  64. Asesinato de Ezequías, por ingratitud: 2 CRÓNICAS 32:24-25.
  65. Da órdenes de exhumar cadáveres: JEREMÍAS 8:1.
  66. Destrucción de poblados del Valle del hijo de Hinnom: JEREMÍAS 19
  67. Amenaza de destrucción de su pueblo a Sedequías, rey de Judá: JEREMÍAS 21
  68. Travesuras pesadas y de mal gusto a Jonás: JONÁS 3 y 4.
  69. Órdenes de destrucción y muerte a los pobladores de Merathaim: JEREMÍAS:50:21.
  70. Aniquilación total del ejército de Sisara: JUECES 4:13-15.
  71. Asesinato de Jabín y destrucción de Canaán: JUECES :22-24.
  72. Amenaza de destrucción a Babilonia: JEREMÍAS 51:52-58.
  73. Destrucción de Samaria: AMÓS 3: 9-15.
  74. Amenazas de destrucción y castigo: AMÓS 9:1-2.

A las anteriores, que no son todas, le agregamos el hecho, atestiguado por el Nuevo Testamento y base fundamental de éste, de haber enviado, con conocimiento de causa a su Hijo, a la Tierra para sufrir una tormentosa muerte, con la finalidad de demostrar Amor.

Satán

Muchos teólogos y casi todos los fieles religiosos coinciden en afirmar que Satanás es el causante de todo lo malo en este universo, de las enfermedades y de la muerte, sin embargo, ¿es bíblicamente Satanás dueño de tales atribuciones?, la referencia bíblica de tales afirmaciones, no existe o es, desde un punto de vista estricto, inadecuada y, desde el punto de vista lógico, absurda. El supuesto origen de toda la maldad atribuido a Satanás se encuentra redactado en el Génesis, capítulo 3. A continuación invito a leer y ANALIZAR, desde una perspectiva razonablemente imparcial el pasaje correspondiente:


¿En algún momento de este pasaje se menciona que esta serpiente sea el propio Satán? ¿Alguna vez se dijo que NO se trataba de un animal? ¿Satán se desplaza arrastrándose y se alimenta de polvo? ¿Quién fue el que aplicó las medidas correctivas? ¿A quién se iba a perjudicar colocando tan cerca al pecado y al potencial pecador, uno del otro? ¿Quién cometió tal descuido? ¿Quién se encolerizó y así enfrentó este inocente hecho?

Ahora vea el versículo relacionado, según la Teología, con este pasaje, en el cual se basa la supuesta responsabilidad total de Satanás en el Pecado Original.

APOCALIPSIS:12:9: Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Mejor, razónelo Usted mismo.

Como ya se dijo, existe la creencia generalizada de que Satanás es el causante de la maldad y así lo describe, aunque escasa y confusamente, la Biblia tal como sigue:

ZACARÍAS:3:1:
“Y MOSTROME a Josué, el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario”.
2 CORINTOS:2:11:
“Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones”.
2 TESALONESES:2:8-9
“Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos...”
JUAN 8:44
Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Sus atrocidades

Bien, ahora, para poder confirmar razonablemente los anteriores atributos de este ser diabólico, veamos lo que la propia Biblia nos dice de las maldades, engaños y sobre todo atrocidades cometidas por este ente maligno, llamado Satanás:

  1. Provocación de una molesta sarna corporal a Job: JOB:2:7.

Estimable lector, créame que, sinceramente, he buscado por toda la Biblia más actos perversos y crueles por parte del Maligno sin haber encontrado algún otro más. Es más, he consultado a través de la World Wide Web con asociaciones de estudios bíblicos, tales como http://esfuerzocristiano.com, http://ministeriocristiano.tripod.com, http://iglesia-centro-cristiano.com, http://serviciocristiano.com, http://uca.edu.sv (Universidad Cristiana), etcétera; y solamente he recibido dos respuestas, una de ellas con las únicas referencias bíblicas que ya expuse y la otra que me informa lo que de antemano sospechaba... ¡Textualmente no hay ninguna acto de atrocidad específico, redactado en la Biblia!

En las consultas personales con creyentes, a través de los chats cristianos y personalmente con individuos religiosos, me han comentado que aunque esta escasez de maldades en la Biblia sea un hecho contundente, quien crea en la Sagrada Escritura debe, forzosamente, razonar el hecho de que Satanás es un ser perverso y nocivo para el ser humano y para las buenas intenciones de Jehová Dios (mismas que vienen contenidas en el Apocalipsis o libro de las Revelaciones, el cual recomiendo leer a quién tenga esa impresión de “las buenas intenciones futuras de Dios”, total, no tiene nada que perder).


Sin embargo este razonamiento, no debe surgir sin las bases adecuadas; es decir, si Satán es el “Malo” en esta película llamada Biblia, entonces deben estar registradas las escenas sus maldades, ¿conoce otra forma diferente de deducción? No considero correcto la sugerencia espontánea de afirmar que Satanás es así, solo porque sí, esto es intransigencia.

Conclusión

Para desgracia de los fieles creyentes de ambas deidades, desde un punto de vista bíblico, ni Jehová es tan amoroso como generalmente se cree, ni mucho menos Satanás es tan malo y perverso.

Desde una postura racional, la propia Biblia refleja al Diablo más como un enemigo de Jehová que como el ser que las religiones judeocristianas han hecho creer a sus fieles a través de la historia.

Si Usted es un creyente, llámese cristiano o satanista y después de haber leído, comprobado y, sobre todo, razonado lo que anteriormente le expuse, le dejo a su valioso criterio las siguientes preguntas.

¿Quién cree usted que sea el verdadero enemigo de la humanidad? ¿está usted adorando al dios correcto? ¿están justificadas sus aportaciones (limosnas) a la religión? ¿en verdad cree usted que sean posibles estas historias y estas entidades?

En mi caso particular yo no creo absolutamente en nada de estos seres mitológicos, el tema lo considero meramente cultural y nada más, sin embargo después de haber leído la Biblia, y haber hecho una balanza para colocar cada una de la atrocidades de Jehová (el Bueno) y Satanás (el Malo); creo que ésta (la Biblia) sugiere más una inclinación de la balanza de crueldades hacia el lado de Jehová, al tiempo que sugiere una total insignificancia de protagonismo hacia Satanás....

Hasta aquí el texto de Oscar Torres Barrón, una investigación interesante que no se limita a criticar sino que asume los textos como lo que pretenden ser y los expone. Uno puede decir que las interpretaciones, que el contexto, que... pero en el fondo queda flotando la duda ¿será que Dios, de existir, no es tan bueno como nos cuentan?

jueves, junio 18, 2009

La Mirada y la Voz.

Salió de la tienda al calor del día.

Dispersos, vio los tendales de sus hermanos. Hacía un tiempo, días o meses, tal vez un año, habían huido. Ahora vagaban por el despoblado.

Arena y rocas.

Recuerdo de los días más felices; es más previsible ser esclavo.

Miró sin ver los restos de la batalla, los huesos derrotados y el recuerdo ya desvanecido.

Oyó los gritos de ira; otra vez alguien golpeaba y otra vez alguien alzaba el cuchillo de piedra.

Gemidos en la soledad de la mañana.

Una tristeza honda invadía el malsano campamento.

Salió de la tienda y caminó en silencio.

Miró a lo alto.

Subió a ese monte y allí permaneció escondido.

Pocos se preguntaron por él. El guía se había ido, pensaron, tan misteriosamente como había llegado para conducirlos a ese destino de nada en el desierto. Mejor dijeron algunos, ahora podremos retornar.

Enfermo de asco no quería volver al llano. Desde arriba el mundo no parece el mismo y uno cree que puede dirigir la Historia.

Una de esas voces que, tres mil años después aprenderíamos a despreciar, le dijo en el duermevela de la madrugada.

- Es tu pueblo, cuando los guiaste asumiste la responsabilidad. No eres su líder, sino su maestro, algún día ya no necesitarán de ti, pero ahora es tu deber bajar.

Quiso negarse pero fue imposible.

Decidió que esa voz sería de más peso que la suya propia.

- Una voz – dijo a la soledad- que valga más que la mía. Una voz que les niegue el descanso de la esclavitud. Una voz que los convoque a mirar por encima de sus miserias cotidianas. Una voz que los convierta en un pueblo.

Tomó dos losas de piedra y grabó en ellas esos signos que los esclavos de las minas le habían enseñado.

Con las tablas en la mano, Moisés descendió de la montaña.


sábado, abril 18, 2009

Jesus and Mo magnífico!!!!


Regreso con esta historieta que copipasteo de uno de mis sitios favoritos... leánla, es una reflexión obvia pero ¿cuántos son capaces de hacerla?

más de este humor ateo en: http://www.jesusandmo.net/

jueves, enero 22, 2009

Un fragmento de mi libro: Mitos Cristianos






6. Un mito antiguo de la Creación.

  1. Al comienzo estaban Yahvé y Rahab, a quien algunos llaman Tehom. Ambos eternos, ambos rivales. Yahvé era un dios poderoso y joven, Rahab una deidad antigua y temible. Yahvé creía en el orden, en la razón y en el poder. Rahab representaba el caos, lo imprevisible, la fuerza ciega de los elementos. Yahvé era el desierto y sus tempestades, Rahab; el mar y sus torbellinos. Yahvé era varón, Rahab, mujer.[1]
  2. En los oscuros tiempos en que los dioses batallaban sobre la Tierra; Rahab se alzó, poderosa, y dio a luz al temible monstruo marino, Leviatán. Todos los dioses y diosas se asustaron ante él y huyeron. Yahvé no temió, sin más tomó su arco de caza, el arco iris, y lanzó sus flechas contra la bestia, venciéndola. Sin perder un momento aplastó con una maza la cabeza de Leviatán, la gran serpiente marina, que desde entonces se convirtió en su fiel servidora y su diversión para los momentos de ocio. También se dice que, por entonces, dominó al monstruo terrestre Behemot. Luego arremetió contra Rahab, a la cual despedazó. De sus despojos salieron la Tierra y los seres que la habitan.[2]
  3. Yahvé hizo surgir las montañas del cuerpo muerto de Rahab y asentó los pilares de la Tierra en las más elevadas de entre ellas, luego fijó los límites del mar y estableció las rocas contra las cuales se estrella. Extendió el manto de los cielos, desplegándolo sobre la superficie plana del mundo, colocó las luminarias en él, el Sol y la Luna, formó las constelaciones y fijó sus movimientos a lo largo del año. Por fin creó el calendario, ordenando que los días y las noches se rigieran por el curso solar. Este fue el primer día, del primer año del mundo y desde entonces se celebra, con gran estrépito, la victoria divina el primer día de cada año.
  4. Triunfador, Yahvé se alzó en medio de la Asamblea de los Dioses, y se proclamó a sí mismo el único y supremo Dios, rebajando a los demás a la categoría de simples servidores. Durante un tiempo, sin embargo, permitió que alguno de ellos compartiera su morada terrenal, en la montaña del Norte, y así mantuvo a su lado a la gran serpiente Nehustán, a Helal, el Lucero y, especialmente, a Asherá, la Reina del Cielo, diosa que eligió como su consorte.[3]
  5. Sin embargo estos dioses se mostraron ingratos con Yahvé y le traicionaron. Nehustán pretendió ser considerada la salvadora de los hombres y Helal quiso igualar su poder con el de Yahvé, Asherá, por su parte, le fue infiel con alguno de los otros dioses. Así, pues, fueron expulsados de la montaña del norte hacia las regiones inhóspitas del sur y Yahvé, en solitario esplendor, reinó sobre la Tierra y sobre la Humanidad.[4]

[1] Job 9,13. Deuteronomio 33,2.

[2] Salmos 40, 4. 89, 6-15. 74, 12-17. Génesis 9, 13. Job 26, 12. 40, 15-21 41, 1-34. Isaías 51, 9. Libro de Enoc, 60, 7-8.

[3] Salmos 82, 1-7. Jeremías 7, 16-20. Templo de Tell Arad. Inscripción de Khirbet el Qom. Inscripción de Kuntillet Ajrud. A. Cowley, Aramaic Papyri of the Fifth Century B.C., Oxford, Clarendon Press, 1923, 147 (n.º 44,3).

[4] Segundo Libro de los Reyes, 18, 4. Isaías 14, 12. Jeremías 44,17. Salmos 47,1-2


sábado, diciembre 20, 2008

En pocas, y claras, palabras...


Hallar al intruso

Entre estos cuatro símbolos sólo uno representa al amor, te invitamos a descubrirlo.

miércoles, junio 25, 2008

¿Cuántas personas escribieron la Biblia? Parte dos



Mi amigo Cecilio, creyente él, me ha escrito respecto de este tema diciendo:

Muy interesantes tus interpretaciones aunque hay también otros razonamientos diferentes… entiendo que quieres exponer tiene que ver con la autenticidad de la Biblia, la cual siempre será molesta e inútil para unos y de información provechosa para otros.

Y termina con esta joya ad hominem: La sabiduría queda probada por sus hechos, y el tiempo dirá como se desenvuelven los acontecimientos y dentro de unos cientos de años podamos comentar quien estaba más acertado…

Como dentro de cientos de años no creo ni espero estar vivo, a menos que en las cuatro o cinco décadas que me restan de existencia haya algún descubrimiento médico revolucionario.

Como tampoco, bromas aparte, considero inútiles a las escrituras sagradas de judíos, samaritanos y cristianos de toda laya.

Y como acuerdo plenamente con la frase (bíblica) citada aunque en un sentido algo diferente....




Continúo con mi cuenta acerca de los autores de la Biblia tal como he prometido a la simpática lectora y al atareado lector. O viceversa.

En el orden tradicional de los libros bíblicos, a Rut le sigue una obra histórica en cuatro volúmenes que lleva diferentes nombres según las versiones.

En la mayor parte de las Biblias, empero, se los conoce como Libro Primero y Segundo de Samuel y Libro Primero y Segundo de los Reyes.

En hebreo se los llama Shmuel Alef, Shmuel Bet, Sefer Melajim Alef y Sefer Melajim Bet.

Forman un relato continuo y bastante coherente que enlaza los tiempos de los jueces, en el siglo XI a. C., con la conquista de Jerusalén a manos de los babilonios en el siglo VI a. C.

El Templo de Jerusalén en una visión idealizada del siglo XIX.

Están muy bien escritos para la época y constituyen sin duda una joya de la historiografía que puede figurar, sin desmedro, al lado de Heródoto o Ctesias y hasta de Tucídides, si me apuran.

Por supuesto los autores no pueden evitar las supersticiones de su época y carecen a menudo de juicio crítico, pero igual son bastante fiables y resultan, en general, agradables de leer.

Al margen: Si escribiera esto acerca de los griegos nadie tendría nada que objetar, pero si lo hago de un autor bíblico enseguida me lanzan el anatema...

Este mérito historiográfico, unido a la suerte de haber caído en medio de un libro santo, ha hecho que se los sobrevalore.

La arqueología y la historia del Cercano Oriente nos han hecho conocer los gruesos errores y anacronismos de los libros de Samuel y de los Reyes.

Se nos cuenta que Samuel, hasta su muerte, y luego los profetas Gad y Natán compilaron los libros que llevan el nombre del irritable vidente.

El profeta Samuel, un tipo difícil...

Un apéndice de la invaluable Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (Biblia oficial de los Testigos de Jehová) nos dice incluso la fecha; 1077 a.C. para Samuel 1 y 1040 a.C. para el segundo libro.... Por suerte los simpáticos muchachos de la Watch Tower nos aclaran que la fecha es “aproximada”.

Debo, claro, discrepar y lo hago aduciendo pruebas que van más allá de las indicaciones del Talmud o los Santos Padres.

Hay muchas fuentes en los libros de Samuel. Algunas, como el libro de Jasher, están citadas en el mismo texto y otras son recogidas por la versión paralela de los Libros de Crónicas.

Un examen del escrito, además, nos permite reconocer diversas manos redactoras (esto es evidente aun sin dominar el hebreo) y la presencia de numerosas tradiciones.

Los estudiosos han discernido las siguientes “fuentes” para el libro:

  1. La historia antimonárquica inspirada por los círculos proféticos (los profetas bíblicos son profundamente antimonárquicos) y datable en los comienzos del reinado de Roboam o, tal vez, un siglo después.
  2. La historia promonárquica, escrita por funcionarios reales quizás en los tiempos de Josías.
  3. La historia de la conquista de Jerusalén, quizás de origen jebusita y ligada a las leyendas cultuales del Monte Sión.
  4. La historia del Arca que sólo subsiste en forma fragmentaria y escrita en el reino del Israel.
  5. La historia de la corte de David, emparentada con el documento J y que algunos, como ya comenté, vinculan a Betsabé.

A estos cinco, como mínimo, autores, debemos añadir un redactor que compiló los textos en los tiempos del Exilio o un poco después, pero ciertamente antes de Alejandro.

Este redactor era parte del partido monólatra, el mismo de Esdras y Nehemías, y acomodó los escritos sobrevivientes para ilustrar las tesis de este grupo: oposición al sincretismo y defensa de la identidad nacional, si es que se puede expresar en estos términos harto modernos.

En cuanto a los Libros de los Reyes, o de los Reinos, los chicos de la tradición acrítica nos piden que creamos que su autor es Jeremías y que se puso a completar este trabajo en algún momento posterior a la caída de Jerusalén, allá por el año 580 a.C. y bajo las palmeras de Egipto.

Lo cierto es que…

¡Es muy probable que así fuese!






  1. Hay tres fuentes para el material del libro, a saber:
    Los Hechos de Salomón.
  2. Las Crónicas de los Reyes de Judá (no confundir con las Crónicas que están en la misma Biblia)
  3. Las Crónicas de los Reyes de Israel.
Mapa de los Reinos de Israel y de Judá en el siglo VIII antes de Cristo.

Un redactor, inspirado en la tradición de reforma del Deuteronomio, compiló estos registros, fuesen reales o legendarios, los completó con sus propios recuerdos y los editó en forma de libro en una fecha que podemos situar con casi certeza, entre 562 y 560 antes de la era común, dada la mención de Amel Marduk (Evil Merodaj) en el texto.


Dada las similitudes de algunos capítulos con la autobiografía de Jeremías, el autor puede ser identificado, con cierto grado de probabilidad, con el fascinante, atormentado y a ratos intolerante profeta Jeremías, quizás con la ayuda de su secretario Baruc.

Jeremías y Baruc

El texto vino a ser la principal obra polémica del partido monólatra y seguramente inspiró la redacción de los otros textos para conformar una historia de Israel y Judá que reflejase y confirmase su peculiar visión de la realidad política actual del pequeño estado templo de Judea y los demás judíos dispersos en el Imperio Persa.

Tenemos, pues, que la cuenta nos queda como sigue:

Para los tradicionalistas la obra de Samuel_Reyes es fruto de cuatro autores, a saber: Samuel, Gad, Natán y Jeremías que escribieron entre el siglo XI y el VI antes de Cristo.

Hasta ahora son, pues, seis escritores de Moisés a Jeremías.

Para los que buscamos evidencias, creyentes o no, hay algunos más.

Seis para la historia de Samuel y cuatro para la de los Reyes, aunque, siendo justos con Jeremías quizás el mérito de los libros de los Reyes sea de él solo (y también sus inconsistencias…)


Nuestro cálculo, nunca tan preciso como el de los fundamentalistas, eleva pues a dieciocho o doce las manos que escribieron la Biblia entre los siglos VII y IV a.C.


¡Y aún nos restan unos cuantos siglos!

miércoles, abril 23, 2008

La visión de un goy sobre Pésaj



Dicen que dicen, está en el Talmud pero no sé donde, que una vez en los tiempos en que imperaba Roma, un Rabino, desilusionado por tanta miseria habló con el profeta Elías y le preguntó:

- Eliahu Hanavi ¿dónde está el Mashiaj, cuando llegará?

Elías, el profeta, accedió a responderle.

- Está aquí, en las puertas de Roma, con los enfermos, los leprosos, los excluidos…

De inmediato el Rabino salió al encuentro del Mesías, lo encontró donde Elías había dicho y le preguntó:

- ¿Cuándo vas a venir?

- Hoy… - respondió el Mesías.

Sin esperar más, el Rabino, feliz partió hacia Israel. Tanta era su prisa, nos dice el cuento, que llegó esa misma noche.

Esperó todo aquel día la llegada del Mesías. Paciente, confiado.

Pero el Mesías no vino.

Pasó un tiempo y el Rabino volvió a encontrarse con Elías.

- El Mashiaj es un mentiroso- le dijo- pues me prometió venir haiom, hoy, y no llegó.

- En tu apuro sólo escuchaste el principio del versículo: Haiom, im bekolo tishmanu, es decir, Hoy, si escuchas Su Voz.

Soy gentil, pero si eligiera creo que optaría por el judaísmo, y hablo de estas cosas con temor y temblor.

Soy ateo y, por lo tanto, no creo en voces divinas.

Soy persona, me atrevo a opinar entonces.

Tal vez sea cierto que no hay una Kol Elohim, pero lo cierto es que existe una Voz.

Es la Voz de un Pueblo, es la Voz de todos los hombres y mujeres que están en el mundo, que soportan al mundo, que aman al mundo pero, a la vez, que quieren salir fuera de él, que buscan su transformación.

Esta es la Voz que se debe escuchar para hacer real la venida del Mesías. Esta es la Voz que resonó por primera vez en aquel Egipto imperialista del siglo XIV antes de nuestra era. Esta es la Voz que se actualiza en cada Pésaj.

La Voz está estrechamente unida al concepto de liberación, de gueulá.

La Voz debe ser escuchada, la Voz debe resonar y ese es el principio de la liberación.

Es ponerse en movimiento, es pasar de ser mudo a ser hablante, de ser un objeto a protagonizar la propia historia. Es osar enfrentar a Faraón y decirle: Deja ir a mi Pueblo.

Dicen los sabios de Israel que Pésaj se puede dividir en dos palabras: pe la boca y saj la que habla. Pésaj es la Voz y allí está el paso, la liberación, el camino, la salida de Egipto.

Hablar, decir, poner en palabras, dar Voz he aquí el comienzo de toda verdadera libertad. No sólo la libertad de un pueblo, también nuestra propia libertad interior.

Jag Sameaj

viernes, marzo 21, 2008

Esbozo sobre los ángeles





He aquí una posible entrada de diccionario para la voz: ángel.

Ángel: masculino, singular; del griego aggelos (aquí irían los caracteres griegos que nadie lee pero quedan muy bonitos) que significa “mensajero”. Se dice de seres preferentemente varones, blancos, de cabellos rubios y ojos azules, altura superior a la media y, en ocasiones, alas en las espaldas. Forman parte del ejército y de la burocracia celestiales, cumpliendo tareas diversas en una estricta jerarquía.

Las funciones de los ángeles van desde la simple entrega y recepción de mensajes, algo así como una secretaría de correos combinada con un servicio diplomático, hasta formas un poco más coercitivas de manifestar la voluntad divina como diluvios, catástrofes y pestilencias varias. También prestan servicio como soldados, policías, guardianes, espías y saboteadores en el ejército celestial (conocido como Tsebaoth), en tanto que un cuerpo más selecto colabora con Dios en las tareas de gobierno universal sin que falten los que, de naturaleza más cortesana, cumplen la imprescindible tarea de adular al soberano celestial.

Se ignora si los ángeles han sido elegidos en virtud de sus capacidades para estas funciones o si pueden optar libremente aplicando pruebas de selección de personal. Sin embargo, considerando el régimen político del Reino de los Cielos (monarquía despótica y paternalista) resulta indiferente cual sea el modo, pues en el primer caso es el propio Dios, en última instancia, quien decide la ocupación del ángel y, dado el segundo, es obvio que la elección personal debe coincidir con la preferencia divina, pues ya se sabe como reacciona el Creador cuando alguien elige contrariando sus deseos.

Todos los ángeles, por lo que se sabe, se originaron en los primeros tiempos de la Creación y no hay testimonios de nuevas generaciones; no obstante la presencia de numerosos niños alados, conocidos como angelotes, (putti, en italiano) ha dado pie a dos teorías; o bien estos angelotes son infantes permanentes o bien se trata de ángeles en crecimiento que, con el transcurrir de los eones, se volverán adultos listos para cumplir servicio en la siempre creciente estructura de gobierno celestial.

Angelotes o Putti en una pintura de Andrea Mantegna

Los teólogos no se han puesto de acuerdo, tampoco, acerca de la importante cuestión de si los ángeles fueron o no anteriores al Big Bang, como así tampoco sobre la vieja pregunta: ¿de qué están hechos?

Los musulmanes sostienen que son seres de fuego, y por eso sus ángeles son más ardientes que los cristianos, y éstos últimos nos dicen que son seres espirituales. Dado que espíritu (en griego pneuma, ¡otra vez los caracteres bonitos!) significa soplo, viento, aliento y un largo etcétera dentro del mismo campo semántico, podemos concluir que los ángeles, al menos los cristianos, son puro aire con forma humana.

Los judíos comentan que están formados tanto por fuego como por luz y vientos ardientes mientras que los mormones…, bueno ¡los mormones dicen cada cosa!

La propaganda sostiene que Dios creó a estos seres por una cuestión de puro y desinteresado amor; pues Él se basta a sí mismo hasta para quererse. Se dice, pues, que de tan generoso como es llamó a la existencia a otros entes para que tuvieran el honor ¡más aún el placer!, de servirlo. Se nos disculpará por violar la neutralidad esperable en un diccionario, pero es evidente que se trata de una grosera manipulación de los hechos; el Creador ha formado a los ángeles para servirle como esclavos sumisos a los que impone una férrea disciplina que sólo en una ocasión fue transgredida (véase más abajo).

No hay un censo fiable de los ángeles, se sabe que a Dios no le gustan las estadísticas, pero según las fuentes deben sumar varios millones, sino más.

En efecto, se menciona que hay ángeles para cada ser humano, además de para los pueblos y naciones, asignados como guardianes (¿vigilante, escolta o protector?) aunque se ignora si éstos son intransferibles o si pueden ser reasignados una vez que su protegido (o prisionero) muere; pero también se ha dicho que son numerosos como las estrellas del cielo, ahora bien, según la BBC científicos australianos han contabilizado unos 70.000.000.000.000.000.000.000 (es decir setenta mil trillones) de estrellas en el Universo, por lo cual podemos suponer que su número es muy elevado, aún considerando que una tercera parte de ellos han sido expulsados del Cielo.

Por testimonio directo de Dios, en su versión cristiana del Hijo, es generalmente dado como cierto que los ángeles “no se casan, ni se dan en matrimonio” (véase Lucas 20, 35 -36 y paralelos) lo que unido a su apariencia delicada y sus modales algo demasiado refinados han llevado a suponerles asexuados o, en el colmo de la irreverencia, homosexuales (error que la gente de Sodoma pagó demasiado caro), pero nada es menos seguro. Lo que el Nazareno dijo aludía específicamente a la institución matrimonial, y más bien parece significar que en el Reino Celestial reina una cierta promiscuidad y se fomenta el amor libre, postura que también sostienen los musulmanes con gran éxito entre los miembros de Al Qaeda. En contra de esta visión pacata de los ángeles, tenemos textos que nos aseveran su predilección por las mujeres humanas y recuerdan que, en los primeros tiempos de la Humanidad, hubo frecuentes casos de relaciones sexuales entre ellos y las “hijas de los hombres”; uniones de las cuales fueron fruto los nefilim (véase artículo correspondiente). Parece cierto, pues, que los ángeles, en general no son eunucos aunque nada impide suponer que alguno de ellos haya hecho esta opción de vida.

Un ángel y una "hija de los Hombres"

Es también evidente que existen ángeles de sexo femenino pero se carece de fuentes confiables que lo afirmen plenamente. En casi todas las lenguas, a excepción del turco, ángel es de género masculino (en turco es femenino, pero se considera epiceno por cuestiones religiosas) y cuando se los describe se lo hace en términos varoniles. Existen, empero, entre los ángeles rebeldes algunos que parecen ser de género femenino (nos referimos a Lilith y a los súcubos; Lilim en hebreo) lo que nos autoriza a pensar en que sí existen ángeles que sean hembras. Sobre su ausencia en el ámbito del Reino celestial sólo se puede especular, o que ellas tienen poca importancia en esa sociedad patriarcal o bien que todas los ángeles femeninos se unieron a la causa de los rebeldes. Lamentablemente no es posible abundar más en esta importante cuestión ya que los teólogos bizantinos que la debatían fueron interrumpidos en sus discusiones por la molesta invasión de los turcos.

Lilith en una pintura del inglés Collier.

Ya se ha mencionado que los ángeles se organizan de manera jerárquica, pero lo cierto es que las fuentes disponibles sobre este asunto eran escasas y confusas. Afortunadamente en algún momento del siglo Vto , un escritor que se hizo pasar por el célebre Dionisio el Areopagita (discípulo de San Pablo que terminó sus días en París con el nombre de Saint Denis) reunió todo el material disponible y puso orden en el mismo con su libro: “Peri tēs ouranias ierarjías” (¡me encantan los caracteres éstos!), es decir: “Sobre la Jerarquía Celestial”, del cual extraemos los datos que siguen.


Precisa cartografía del Infierno, el Mundo y el Cielo según los informes de Dante Alighieri.

Existen nueve grupos de ángeles, llamados Coros, agrupados a su vez en tres esferas numeradas desde la Primera, ubicada junto al Trono divino, hasta la Tercera, más ligada al mundo sublunar. Nuestra exposición comenzará desde los rangos inferiores hasta los superiores con una breve descripción de cada grupo.

La Tercera Esfera comprende los Coros de los Ángeles, los Arcángeles y los Principados (en adelante, cansados de los caracteres griegos, omitimos su colocación). Se trata del rango más bajo en la Jerarquía, los proletarios del mundo celestial. Los ángeles, que dan su nombre a toda la especie, son los pibes de los mandados y pasan mucho tiempo junto a los seres humanos por lo cual han tomado muchas de sus costumbres mundanas. De entre ellos se recluta a los ángeles guardianes y, según los teólogos del cine, muchas veces se enamoran de mujeres humanas y deciden morar junto a ellas como simples mortales. Quizás por ese motivo en las altas esferas se los considera poco confiables y sufren el sistemático desprecio de sus compatriotas más encumbrados lo que, por supuesto, refuerza sus tendencias indolentes.

Los Arcángeles son los mandos medios del Reino. Forman, por así decir, la suboficialidad y su mentalidad es muy parecida a la de sus colegas humanos; despóticos con los subordinados, siempre saben la manera correcta de hacer las cosas y, cuando quieren dar el ejemplo, trabajan como el que más… por algunos breves minutos; luego entregan la herramienta, o lo que sea, al subalterno y le dicen que haga lo mismo que él durante las restantes doce horas. Ante los superiores son serviciales (no se puede decir servil en un diccionario) y acogen todas y cada una de sus sugerencias con verdadero entusiasmo… lo cual no implica que vayan a cumplirlas. Están muy orgullosos de que los ángeles de mayor rango sean identificados con su propia clase, lo cual colabora para mantener su lealtad.

Por encima de ellos están los Principados, también conocidos como Arcontes, y muy importantes en la tradición gnóstica. Se trata de los intelectuales orgánicos del Reino de los Cielos, en su versión más popular. Desarrollan de manera clara, incuestionable y banal todas las disposiciones y argumentos procedentes de las esferas superiores. Escritores natos son, por eso mismo, poco confiables y muchos de ellos participaron de la revuelta conducida por Satán.

La Segunda Esfera está compuesta por las Potestades, Virtudes y Dominaciones. Estos coros se ocupan de trabajar con los grandes fenómenos naturales, los grupos humanos (eventualmente extrahumanos también) y las diversas artes y ciencias. Están ampliamente formados y se dividen en multitud de oficinas cada una de las cuales se considera a sí misma, la más importante y a las demás como meras dependencias. Como trabajan con abstracciones saben muy poco de lo que sucede en el mundo sublunar, y cometen groseros errores en las directivas que emiten hacia los niveles inferiores, por lo cual éstos acostumbran a no hacerles el menor caso. Su función es doble, impedir el acceso de los habitantes del mundo inferior hacia arriba, lo cual logran antes por la astucia que por la fuerza (trámites, requisitos, normativas absurdas, entre otras variantes) y, a la vez, aislar a los ángeles de la Primera Esfera de las potencialmente nocivas costumbres de los ángeles de la Tercera.

La Primera Esfera es la élite del Reino, la inteligentsia y la nomenklatura, la crème de la crème y la flor y nata del Cielo; todo en sus exclusivos tres coros de Tronos (u Ofanim), Querubines y Serafines. Se trata de la clase dirigente del Reino y se ha llegado a insinuar que son ellos y no Dios, quien o bien estaría muerto o senil, o quizás aburrido de su Creación, los que realmente dirigen el Universo.

Los Tronos son el coro inferior de este orden, con enormes poderes frente a sus subordinados nadie les pregunta cómo logran sus fines en tanto lo hagan; se dice que son como columnas de berilio lo que es una manera de señalar su capacidad de neutralizar las tendencias al cambio (se sabe que el berilio ralentiza la velocidad de los neutrones y que una aleación berilio cobre no produce chispas) con el añadido, tomado de Ezequiel, de la multiplicidad de ojos que les permiten vigilar cuidadosamente todo cuanto sucede en los niveles inferiores.

Hay alguna confusión, producto a buen seguro de la distancia, acerca de quienes ocupan los dos niveles más altos de la Jerarquía.

Los Serafines (o Querubines para algunos) se dedican sobre todo al protocolo y la alabanza divina; lo que ha hecho sospechar a algunos de que efectivamente son los carceleros de la divinidad y responsables de sus supuestas malas decisiones; cuando Dios se equivoca, piensan, en realidad es que estuvo mal informado por su entorno de Serafines y/o Querubines.

Finalmente los Querubines, reputados entre los humanos como de sobrenatural belleza, son los ángeles más cercanos a Dios mismo, su gabinete privado o concejo de ministros, si bien ciertos autores atribuyen este rol a los Serafines. Son los únicos ángeles conocidos por sus nombres y entre ellos se cuenta a Rafael, vinculado al área de Salud, Gabriel, algo así como un ministro de comunicaciones, vocero oficial y encargado de misiones delicadas y Miguel, considerado de rango real, jefe del estado mayor conjunto en operaciones, casi visir del Reino e identificado, por los Testigos de Jehová, es decir una fuente poco confiable, con el propio Jesús antes de su encarnación. Estos ángeles superiores no hacen otra cosa, cuando no cumplen misiones oficiales, que cantar loas a Dios, quemar incienso delante de su Trono y demostrar, de maneras a veces sólo descriptibles por medio de metáforas, su amor por el Creador.

El Arcángel Miguel en una iconografía del siglo XIX

El Arcángel Gabriel anunciando el nacimiento del Hijo de Dios a María, según Leonardo.

El Arcángel Rafael en un moderno ícono ortodoxo

Si bien los ángeles en general son considerados superiores a los humanos, Dios mismo les ordenó en una ocasión que adorasen a Adán, el primer hombre (al menos en la Tierra) lo cual provocó el enojo de uno de sus principales oficiales; el más importante de los Querubines, también el más inteligente, conocido entonces como Lucifer y luego como Satán. Actitud que lo llevó a la rebelión y posterior derrota, tal como se señala en el artículo correspondiente.

Lucifer caído según la interpretación de Gustave Doré para El Paraíso Perdido de Milton

Hasta aquí el texto posible para un diccionario.

No obstante, podría intentar una versión alternativa que dijese…

Ángel: masculino, singular. Dícese de un supuesto ser espiritual que actúa como mensajero de la divinidad según algunas religiones.