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miércoles, julio 30, 2008

Desborde

Para vos



Lo presentiste; un suave aleteo casi imperceptible y, sin embargo, presente.

El calor, el hálito, la húmeda cercanía de sus labios.

Antes, aun, de su roce te estremeciste.

Un beso y dos y cien cayeron como las primeras gotas de una tormenta anunciada.

Temblorosa, la punta de su lengua probó el sabor sediento de tu vulva. Un leve gemido, que no supiste contener, anunció el comienzo del vendaval.

El cielo de tu cuerpo cargado de tempestades contenidas. El valle de tu entrepierna jadeante de lluvias esperadas. El monte, la húmeda caverna, el huerto, los ocultos manantiales y el pequeño anhelo rojo de tu clítoris. Todo fue atravesado, barrido, sacudido, estremecido, besado y rozado por el aguacero de su lengua, por el diluvio de sus labios, por el ímpetu de sus manos.

Y luego, cuando las colinas se agitaban bajo los relámpagos de su deseo, cuando los valles se inundaban y las suaves curvas de tu cuerpo se tensaban hasta el límite de lo insoportable...

Y luego, cuando su boca toda entera se vertía en tu interior, vino la súbita calma, el reposo inesperado, la quietud engañosa.


Sólo para descargarse nuevamente en furiosas turbonadas, en mangas de pasión, de delirio, de arrebato.

Todo él cayó entonces; suave lluvia, fértil aguacero, inmediato torrente en tu cuerpo jadeante de sed nunca saciada y se derramó, manso, en los canales lejanos de tu alma.



miércoles, junio 25, 2008

Una leyenda, una historia




Hace mucho tiempo y hace apenas un instante, vivieron, viven aún, una hermosa mujer y un hombre.

Ambos habían recorrido largos caminos, cercanos a veces, muy alejados, otras pero intensos y tumultuosos.

Ella, cabellos de estrellas y ojos dulces como la miel, había levantado su tienda a orillas del río y, desde allí, contemplaba a las barcas deslizándose por la mansa corriente.

Él, ojos mansos y corazón atormentado, recién desembarcaba de un viaje por tierras de soles extraños y ardientes y aún traía en la mirada los fuegos de los volcanes que había visitado, las canciones bárbaras que había escuchado y mil cuentos de esos que relatan los viajeros y uno debe creer sólo a medias.

Ella lo vio desde su tienda y supo que en él había algo más de lo que se veía a simple vista... los rastros de una pena muy honda y el ansia negada de un puerto donde reposar.

Él la vio, apenas puso el pie en tierra, y sintió que debía correr a su lado y escuchar, de sus labios, esas palabras que en vano había buscado en tierras de lunas lejanas.

Se acercaron y murmuraron unas pocas palabras de saludo.

- Has llegado- dijo ella, como anunciando algo esperado.

- He llegado, mas no sé a donde...- respondió él.

- Has tardado demasiado, pero sea bienvenida la hora que te acerca a mis playas.

- Vine como he podido- dijo él- no escogí ni el día, ni la hora de este viaje y, en verdad, de haber podido elegir nunca lo hubiese emprendido... - era seca la voz del hombre, y por un momento su rostro se puso duro y frío como los acantilados en los cuales había jugado su vida.

Ella guardó silencio, porque las palabras eran duras y dolían. Al fin, sin embargo, habló y dijo:

- Hay viajes que, aún demorados, son beneficiosos no por su meta, sino por emprenderlos. Los vientos te empujaron hacia mí, ¿te arrepientes de ello?

- Ningún hombre- contestó con una sonrisa que borraba su ceño adusto- contaría como pérdida el viaje que le lleve hacia tí. Estoy cansado, perdona mi rudeza y concédeme el refugio de tu tienda, mujer.

Ella accedió y él durmió toda aquella tarde, y la noche siguiente, en los aduares de la mujer.

Ella veía como su rostro se tornaba dulce y sereno mientras descansaba, y como las arrugas desparecían del rostro del hombre.

Él soñaba, por primera vez en mucho tiempo, sueños placenteros y bienvenidos...

Cuando despertó no hubo necesidad de palabras.

Besos apasionados los unieron, caricias anhelantes y abrazos deseantes los traspasaron, los cuerpos, desnudos, se fundieron en uno solo y no hubo lugar para la duda, la desesperanza o la tristeza.

Así fue durante largos días.

Pero una mañana él sintió la nostalgia del mar y de las tierras ásperas de donde procedía y una invencible necesidad de viento y sal se apoderó de su alma y no hubo más sueños tranquilos ni despertares apasionados.


- No quiero que te vayas- dijo ella.

- Cuento como perdida cada hora que permanezco en esta playa- respondió él, fingiendo dureza, pero en realidad ahora que las velas estaban izadas no tenía deseos de partir y, sin embargo, ardía por dejar atrás el manso río y las costas donde ella vivía.
Y no sabía a que impulsos obedecer.

Y ella guardó sus lágrimas en silencio.

Y él partió.

Mientras se alejaba ella, sin que él la escuchase, murmuró:


Vous avez été celui pour moi…

Pero su barca ya se había perdido en los recodos del río.

Un día, después de no mucho tiempo, la barca volvió.

Y él sonreía frente al timón, y su cabellera estaba coronada de estrellas, y sus ojos brillaban como el sol del amanecer.

Y ella supo que volvía en su busca.

Y enjugó sus lágrimas.

Y fue a su encuentro.

De un salto él bajó de la nave de alto bordo y la tomó en sus brazos. No hubo palabras, sólo un beso muy hondo y muy diferente a los que solían darse en los primeros días, de sudor y ansias desmedidas.


Desde entonces ella y él pasan muchas horas en los aduares a orillas del ancho río.
De cuando en cuando, empero, él parte en demanda de mares lejanos, de soles extraños y de tempestades a las que desafiar.


Ella, también, parte a veces en corceles alados a tierras lejanas, de ensueño y montañas, que él ignora.

Puede que no se vean por largos días.

Puede que él la busque en sus montes o que ella lo siga por los mares.

Puede que reposen juntos.

Puede que se vuelvan a alejar.

Pero lo que ambos saben, y no dudan, es que siempre volverán a encontrarse.

Escrita originalmente en la madrugada del martes 17 de julio de 2007, pero mucho más cierta hoy que nunca...

domingo, marzo 16, 2008

..., de regreso

Como cantaba Juan Carlos allá por los ochenta.

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Now playing: Juan Carlos Baglieto - Mirta, de regreso
via FoxyTunes

Días movidos, éstos, inicio de clases, debates gremiales, ordenamiento de la vida cotidiana, amor, pasión, descanso, nuevos rumbos y nuevas perspectivas.

Mucha lectura.

Relecturas, en realidad.

Una visita al siempre completo Apolodoro, chapoteo en las bocas del Nilo con el inquisitivo Heródoto, embriagantes deleites junto a Omar Khayyam. Nada de textos sacros, poco de los Foros (apenas unas ojeadas), morosas tardes leyendo los interminables power points que me envían Graciela y Miriam, los correos siempre bien recibidos de Laura y Gabriel, a veces una cadena descolgada de Marcela... Nunca nada, por supuesto, de Mariana.

Tardes enteras con Sabrina, dejándome llevar por sus ternuras. Oyendo sus detallados relatos; es una excelente narradora y tiene el don de hacerte revivir las situaciones que refiere. El corolario es, claro, la excesiva duración de tales cuentos, su enhebre uno con otro al mejor estilo Sherezade (al igual que ella, Sabri también se interrumpe avanzada la noche) y la exuberante arborescencia que me obliga a repetir, quizás un poco demasiado ofuscado; "bueno, ¿y...? terminá la historia"

Días completos con mis hijos, descubriendo el mundo con los ojos de Daniel, dialogando casi de igual a igual con Belén y su tremenda dialéctica preadolescente.

Momentos, breves pero no menos importantes con mis padres. Escuchándoles, asintiendo a sus tozudas opiniones, discrepando pocas veces; jugando a ser el hijo compañero (me pregunto si Belu no dirá lo mismo de mí, es moralmente cierto que lo hace) que desean. Buen juego en el que no hay, aunque lo parezca, nada de doblez.

A veces me cruzo con mi hermana.

A veces tengo una mentira parecida al diálogo con Mariana.

Todos los días bromeo, no pocas veces escondiéndome tras de los chistes sosos, con mis compañeros de escuela.

Doy clases, no sólo porque es lo único que sé hacer,Now playing: sino porque, aunque no me lo crean, me gusta mucho y (que no se enteren las autoridades del MEC) ¡amo mi trabajo!

Así pasan los días.

Una tarde me llega un mensaje de texto de Daniel, evoco viejos días con cierta nostalgia que no implica, el deseo del retorno... pero deja una cierta amargura (¡dulce!) en el recuerdo. ¡Carajo que la pasamos bien, digan lo que digan los traficantes de culpas!

Vuelvo a mis libros (¿será cierto, como dice mi doux carolorégienne, que rehuyo la comunicación con los demás?) y paseo de la mano de Marx por el París de Luis Napoleón (sin poder evitar la evocación del General, de Hugo Chávez y de Néstor K), me dejo llevar a las alturas vertiginosas por Nietzsche y me entusiasmo siguiendo a John Reed en las vibrantes (y tan extrañas para nosotros, gente sin fe, ni ideal,) asambleas de la Revolución de Octubre.

Nunca dejo de visitar a M.F. quien, por un no tan módico pago me escucha, me golpea duramente a veces, me hace trepar oteros que desconocía o descender a cavernas que, de buen grado, dejaría de frecuentar...

Y por fin llegan días, como hoy, en que me siento frente a la pantalla, aporreo el teclado, me alejo de todo (aún de la que amo) y me dejo llevar por el placer intenso y penetrante de escribir.

Aún cuando sea para todos y para nadie.

De regreso, pues, en este weblog.

viernes, febrero 15, 2008

Fragmentos de cerámica. Ensayo de arqueología personal.








Advertencia: Esto es netamente personal... y quizás algo oscuro.

Lasciate ogni speranza voi ch'intrate


El montículo tiene ya un altura respetable; acumulación de desechos y de rastros, es un tell que se alza solitario en una región poco hollada. Los nómades pasan a distancia prudencial de las embrujadas, piensan, estancias de los reyes de antaño.

Aquí vivió un pueblo. Aquí tuvo su morada mi espíritu durante más de cuatro décadas. Aquí fui feliz. Aquí lloré.

La melancolía se apodera de mi piqueta al iniciar la excavación. Los primeros niveles, casi al ras del suelo, son los más dolorosos. Los más profundos, en contacto con la roca (no vanamente llamada) madre resultan los determinantes. En el tramo medio se superponen los estratos de mi vida.


Las convenciones y la obligación me imponen atravesar casi diariamente la aparentemente lisa superficie del tell. Cuando voy a buscar a mis hijos, pero también cuando releo las crónicas de los últimos días del desaparecido asentamiento, resuenan monocordes los caramillos de antaño. Pan domina a veces entre las ruinas pobladas de búhos ululantes. Otras, es Lilith quien se insinúa, pero la más de las veces se trata del desdichado espectro del Si Hubiera; nefasta aparición que eriza mis cabellos y enerva mi ánimo.

Nivel 43. El último y más doloroso. Restos de proyectiles de una guerra perdida de antemano, un ábaco de suma cero, rotos mosaicos imposibles de recomponer a menos que se acepte que esa mueca horrorosa sea, en realidad, mi propio rostro en el año de la Lamentación.

Nivel 40. La decadencia y la bacanal. Orgiásticos murales ornan la fachada de un palacio cuajado de arabescos. Caracteres hebreos; mene, tequel, ufarsin y Belzazar sintió miedo…

Érase un mercader que ofertaba, insensato, sus bienes más preciados. Érase un osado soberano que imitó la torpeza de Candaules; por la ventana Giges espía y la Reina, inocente y lasciva, lo convoca. De nada servirá culpar a los oráculos, fueron claras las advertencias de la Pitia, Zeus enceguece a quienes quiere destruir.

Nivel 30, o algo así. Cerámica pintada a mano de tosca elaboración. Anuncios de preñez y edificaciones restauradas. Se añade un ala al Palacio Viejo, los conflictos están ocultos bajo la laca descascarada. Todo pende de un hilo, el espectro abominable agita su sombra de Balrog.



¿Qué hubiéramos sido si hubiésemos sabido? Como dioses, dijo Nehustán, si tuvieseis presciencia.

Nivel 25. Los cimientos del Palacio Viejo. Ánforas pintadas al esmalte con escenas religiosas. Indicios del culto al Hijo y a la Diosa. Himnos escritos en las paredes con letras miniadas. Estilo clásico incipiente en búsqueda de expresión. Revueltas sofocadas por la acción de los Pontífices, restos quemados.

Niveles 16 a 20. Preclásico. Primeras cerámicas de torno, inseguridad en el diseño y los motivos. Influencias externas con elementos locales predominantes. Fin del Culto Patriarcal. Manuscritos en palimpsestos. Dichos de Epicuro y Leyes de Moisés. Los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla. Reprimid, mes amis, reprimid, siempre quedará algo. Los deseos ocultos se agazapan, rabisu, en las sombras sicut leonis, buscando a quien devorar. Testimonios de las Leyes de Roma y las ofrendas de Cartago. Serás lo que debas ser, dijo el Pater Patriæ, y sino, no serás nada, nada, nada, nada como la de Artaud…

Me detengo un instante. Estoy en el nivel quince, un joven con polera de cuello alto eternizado en una escultura de recuerdo y alabastro. Hierático, mira con ojos de Ejnatón en busca de una improbable Nefertiti a quien adorar; como no la encuentra dirige su oración al dios del Disco Solar (Jata, llamado Atón, llamado Yahvé, llamado Padres de la Orden del Seráfico Padre San Francisco) y se aliena en la mejor tradición feuerbachiana.

Un mural muestra la llegada de Marx con su séquito entre los que destacan Engels y Lasalle (este último un poco apartado), los espartaquistas y Lenin, Trotsky, el Che y, curiosamente, el Padre Joaquín Núñez OFM combatiente. Toda la escena es una mala copia de la Cœna Ciprianii regurgitada por Umberto Eco.

Biblioteca Básica del Asentamiento: obras dispersas en ladrillos de barro cocido, sucio y sin glosar.

¡Circulen, circulen, no hay nada para ver!

Sigamos descendiendo a ver que encontramos.

Niveles inferiores. Aquí comenzó todo. Hic Verbo Caro Factum Est (la inscripcipon está dañada y no es segura su lectura). Culpa, llanto, masturbación y sangre; la letra con sangre entra (¿vale la recíproca?). Polinomios y binomio cuadrado perfecto. Gustavo es taaaaaaaaaaannnnnnnnn inteligente. Gusti, Gustito siempre vas a ser el bebito de mamá. ¡Mamá, tenés cuernos!. Mami, te sacaste un muy bien. ¡Idiota!. ¿Para qué habrá nacido esta chica? ¿Por qué no vas a Odol Pregunta? Sabe tanto, vos que sabés, eso, eso, hínchate como un pavo real. Sos el mejor. Sos el peor. Pobrecito, capaz que sos el único a quien invitó y vos no vas a ir… sentite culpable de las decisiones que tomás. Todo mal. Incesto y trío, amalgama de mierda en torno a la Roca Madre. No hay Dioses y Edipo es Rey en Tebas al fin y al cabo CENSURADO es como decir Yocasta ¿no?

¡Y se acaba!

Figurinas de ángeles en el nivel 2, manchas de semen si eso fuera posible a tan tierna edad.

Represionestanfuertescomopiedrasunidassinargamasaentre
lascualesnosepuedeintroducirsiquieralahojadeuncuchillo
decastrarcomoelqueusóCronosenelmiembrovirilde
UranoquienhabíavioladoasumadreGaia(oGea)
enelmismoactoquedionacimientoaAfrodita VenusimposiblenoimaginarelcuadrodeBoticelli
enestaSacsahuamándeandesitaysangrey lutoyllantoymuerteesparcid
nolesveísdevorandocualfierastodopuebloquelogranrendir;Potosí, Cochabamba y La Paz, Rodríguez y Virasoro, el taxi me deja bien… y a todos les va bien menos a mí que nada tengo, nada soy y miro la vida pasar por la telé donde canta Marcel Torrant le chanteur de la téle…

En el nivel 0 hay una sugerente imagen de una madre-diosa que aplana las orejas de su hijo mientras le repite: vos me vas a querer…

Más allá sólo el silencio, la noche y la nada de la cual todos venimos.

Subo la escalera. Cuarenta y tres niveles hasta la cima arrasada del tell.

En la tienda, mate y soledad deseada, hago el inventario. Es extenso como lista de compras de domingo, cómo deseos de pequeño burgués. Prolijo y detallado ocupa 52 páginas de nombres y fechas. Apenas termino de redactarlo enciendo un cigarrillo y quemo los papeles. El humo entra, acre, en mis pulmones y me fumo con fruición de adicto todo mi pasado. Echo bocanadas al aire. Un mate, por favor.

De las ruinas rescaté numerosas estatuas de la Diosa. De las ruinas extraje una hoz de oro manchada de sangre paterna que es, lo supe sólo a los doce años, mi propia sangre. De las ruinas recuperé manuscritos apolillados. De las ruinas aprendí mucho aunque eran cosas que ya sabía.

He decidido acampar aquí. Nivelar el terreno y roturarlo a ver si crecen algunas hortalizas en la tierra abonada por quince mil (más o menos) días de Vida; del Neolítico a la Era del Desencanto del Mundo.

Un pozo me proveerá de agua y de recuerdos, que son tan necesarios como el agua, pero uno puede enfermarse si toma demasiada agua…




Caricias




¿Por qué escribir acerca del sexo y del erotismo?

¿Por qué en esta Red mundial saturada, al parecer, de sexualidad publico estos comentarios?

La primer respuesta que me viene a la mente es: “Porque realmente me gusta el sexo”, porque la sexualidad es una de las más completas vías de comunicación entre las personas, porque, en fin, sólo los seres humanos podemos hacer del sexo una experiencia plena.

Cuando lo pienso un poco más, confieso, descubro a mi alrededor a mucha gente que vive el sexo como una carga, o como una compulsión a la que no puede escapar, incluso como un misterio que les atrae pero a la vez les provoca temor.

Y lo es, es un misterio cotidiano que damos por sentado sin detenernos a considerar la maravilla que encierra.

Por eso quiero demorarme en la sexualidad, en los caminos que llevan a ella.

Un cuerpo desnudo, imagínalo, el de tu amado, el de tu amada.

Mira su piel.

Mira tu propia piel.

Allí comienza el sendero.

Poca atención le prestamos a la piel.

Es evidente, está allí y nos protege del mundo exterior. Cuando más, cuidamos su apariencia o nos preocupamos por algún defecto visible. Y, sin embargo, la piel es nuestro más extenso órgano sexual, la vía de comunicación entre nuestra más profunda intimidad y aquella o aquel que nos ama.

La piel es contacto es el contacto lo que nos hace personas.

Si quieres ciencias, puedes decir que los estudios de etología demuestran que las caricias, los masajes y hasta el mero roce son indispensables para la supervivencia en numerosas especies animales; humanos incluidos.

Lo cierto es que en el mundo moderno, preocupado por la asepsia y los límites, hemos olvidado todo cuanto nuestros ancestros sabían acerca del poder de las caricias.

Un roce puede ser el camino más directo hacia la comunicación, hacia la pasión y, en definitiva, hacia el goce.

Redescubramos, ahora, el valor de la piel, del tacto, de las caricias.

El contacto es como una exploración, avanzas en un terreno a medias conocido, pídele a él, dile a ella que te describa sus sensaciones, cuéntale las tuyas, no temas decir cuánto te fascina ser rozado… ¡justo en ese preciso lugar!

Cierra los ojos.

Déjate llevar y siente como sus dedos te acarician. Al eludir todo contacto visual no sólo evitarás la distracción, también las sensaciones se harán más intensas.

Recuerda que no son las manos las únicas que pueden estremecer la piel de tu pareja: los labios, la lengua y hasta el cabello son parte del juego; invítalos a participar.

Nuestra infancia, nuestras experiencias, nuestras fantasías, tienen mucho que ver con los puntos de mayor excitación. Recuerda, evoca, revive…

Con todo, en la mayor parte de los seres humanos los lóbulos de las orejas, el cuello y los labios son especialmente receptivos.

Nunca olvides que los pies y la cara interna de los muslos ansían, desean, anhelan casi con dolor ser rozados. Bébete los dedos de sus pies, rasga con tus uñas la entrepierna, busca los muslos.

El último lugar es para los genitales, no lo veas como un complemento, amarlos puede ser una experiencia sublime.

Y ahora piensa:

¿dónde te gusta más ser acariciada?

¿dónde gozas con mayor intensidad al ser acariciado?

domingo, enero 20, 2008

Calendario


Un nuevo giro del ciclo.

Un comienzo en la estela de un final.
La cuenta renace y los días se enumeran otra vez.



Hace un año mi vida también empezaba un calendario inédito.

Veinte años quedaron atrás.

Un nuevo amor, que como una deliciosa espina se clava más y más en mi cuerpo, una nueva manera de mirar las cosas, proyectos y sueños que parecían olvidados, carencias y nostalgias, pero también esperanzas y bellas realidades; ninguna más bella que los brazos de Sabrina en un tardío amanecer...







lunes, septiembre 03, 2007

Incipit vita nova






Me ha ganado lo personal, pero me invade la alegria en este día... hoy comienzo, de nuevo, a vivir!

She is simply charming


jueves, julio 19, 2007

Palabras no dichas



No te vayas

Es temprano para huir

Y muy tarde para faltar a nuestra cita.

No te vayas

No te pido palabras

Ni siquiera pretendo una caricia.

No te vayas

Simplemente permanece

Que en este mundo

Donde todo

Todo

Se desvanece sin remedio

Me gustaría saber que estás

A mi lado en esta tarde

domingo, marzo 18, 2007

Un domingo diferente

Domingo, noche, vísperas nostalgiosas si las hay...
Estuvimos hasta hace un par de horas, con alguien que es más que una buena amiga, pintando cajas para mi clase de mañana (se me ocurrió un ábaco, pero soy excesivamente bueno imaginando y demasiado precario ejecutando). Ella, mi más que amiga digo, estaba definitivamente decidida a lograr un trabajo de calidad, eligió pigmentos y texturas, experimentó colores y técnicas, hizo todo el trabajo, en suma... para algo es la más que amiga de un docente.
Debo decir que las cajas quedaron hermosas. Espero con ansias usarlas mañana.
El sistema posicional, ese es el tema que me propuse tratar; lograr que las pibas y los pibes de quinto visualicen el sistema de escritura numérico que permitió los cálculos de precisión y las mediciones exactas, el vértigo de las integrales y el brusco salto de los balances financieros. Soy inmensamente feliz cuando llegan a percibir un fragmento más de una realidad compleja e incomprensible, cuando descubren el secreto encanto de lo obvio, cuando aprenden, en suma.
En otro tiempo uno estuvo en contra de la escuela; un atracón de Althusser, Foucault e Illich. Uno creía en los aprendizajes autogestionarios y en el currículum abierto, en el desorden creador y en la pedagogía crítica... no he abandonado del todo esos sueños utópicos; sólo que ahora he (hemos) visto el lado distópico de todo aquello. La autogestión entendida como cada escuela hace lo que puede, y si no puede es su problema, el currículum como un modo de facilitar saberes que no son fáciles, la crítica como un machacar en la miseria cotidiana sin insinuar más que tímidos caminos de cambio (porque uno no estaba muy convencido del poder liberador de ciertos acrónimos de izquierda, porque uno confiaba ciegamente en las mágicas virtudes del mero agrupamiento), el desorden como protesta contra una sociedad demasiado represiva.
Ahora uno confía en que la heteronomía de hoy pueda convertirse en la autonomía de mañana. Ahora uno sabe que debe exigir al Estado, ese mismo Estado que quisiéramos ver desaparecido alguna vez, aquello que es renuente a conceder.
Ahora, en fin, uno descubre el potencial liberador del gerundio, del factoreo, de la geografía del Chaco y, sí, del sistema posicional de base diez...
Eso es lo que la escuela debe ser. Eso es lo que los maestros debemos hacer.
Enseñar, trasmitir, y recrear en esa transmisión, el saber que miles de hombres y mujeres crearon y que son nuestra herencia como humanidad. ¿De dónde surge que enseñar a Bach es menos liberador que mostrar la opresión cotidiana?. ¿De dónde la peregrina idea de que es mejor enseñar a compartir que poner al alcance de las pibas y pibes el concepto de la división?
Soy maestro de escuela primaria, soy maestro de la Puig, y eso me llena de orgullo. Soy maestro y esa es mi, sin declaraciones altisonantes, trinchera de lucha revolucionaria.
Cada vez que Pepeio, Tapita o Liset descubren que existen otros mundos, mejoran su redacción o logran resolver un acertijo, estamos más cerca de la nueva sociedad y, más importante, ellos se apropian de las herramientas que les permitirán construirla.

Domingo.
Mi más que amiga escucha estas reflexiones y se sonríe mientras me pregunta si el azul no será demasiado oscuro.
Me gusta estar con ella, me gusta más de lo que mi cuadriculada mente (¿qué cuernos tendrá que hacer mi mente aquí?!!!) está dispuesta a admitir.
No me negaré más a aceptar finales anunciados, ni a no permitirme nuevos comienzos.
Cuando uno se separa carga con culpas no queridas (¡qué tema la culpa!, que carga tan pesada nos legaron dos mil años de cruz y de cielo...), cree que todo se ha terminado, siente que nada tiene sentido. Y hete aquí que descubre muchas manos tendidas que ignoraba, y que no juzgan en temas tan poco pertinentes como "las culpas", uno se siente contenido y espera, sinceramente aunque con un poco de celos, que también la otra parte reciba esas muestras de afecto...
Cuando uno se ve obligado a alejarse siente ira y siente impotencia, siente cansancio y una infinita nostalgia, siente un irrefrenable deseo de buscar el remedio que el Areópago le sugirió a Sócrates (esa plantita, tan inocentemente parecida al perejil), siente derrumbarse todo a su alrededor. Y hete aquí que entre las manos tendidas algunas son más generosas que otras y que entre las muestras de afecto hay algunas (que incluyen pintar cajitas un domingo a la tarde noche) más efusivas, más permanentes, más apasionadas y menos lejanas, las cuales a veces se resumen en el beso inesperado o en la cena compartida.
Cuando uno se va cree que todo ha terminado.
Cuando uno se va siempre puede empezar todo.
Mi amiga se sonreirá cuando lea esto. Otros ojos serán más duros jueces.
Soy feliz con su sonrisa, espero que los otros ojos sean capaces de perdonar.
Después de todo no fue mi voluntad.

Domingo.
Mis padres, y sí, vivo con ellos ¿dónde más con un salario de 250 euros y sin amigos que tengan propiedades para salir de garantía?, mis padres, retomo, comentan las noticias del día:
  1. Central y la inmerecida derrota.
  2. El papa y sus veleidades medievales.
  3. Entre Ríos y el voto sin demasiadas alternativas.
  4. La soberbia del gobernador frente a los maestros (bueno su hijo es uno de ellos, es natural que no entiendan la escrupulosidad respecto del fisco del señor gobernador que prefiere regalar infraestructura a Cargill antes que poner a la provincia al borde de la bancarrota pagándole 550 euros a sus docentes)
Pienso en todo cuanto me rodea.
¿Como ser optimista con tanto en contra?
Y es que un docente debe ser optimista... aunque no ciego, claro, ni ingenuo.
Mi más que amiga mi mira con esos ojitos de malaquita y da un par de pinceladas estudiando cuidadosamente el efecto...
Encuentro motivos de optimismo en cada gesto rebelde, pero también en cada mano que construye. Creo que no es cuestión de pensamientos lineales que marquen una maniquea división entre buenos y malos. Estimo que ya pasaron los tiempos en que uno se alineaba, casi sin reflexión, a favor o en contra del gobierno de turno. Me he convencido que son tan perniciosas las adhesiones incondicionales como las oposiciones acérrimas.
K es un oportunista, no es ninguna novedad, pero oportunidad o no K ha levantado banderas que son más grandes que él mismo, puso en el debate los derechos humanos, el papel de las Fuerzas Armadas, el apoyo a la Venezuela bolivariana, la creación de una petrolera estatal, la construcción de una sociedad menos dependiente...¡qué importa, en el fondo, cuan sincero es K! ¿inciden poco o mucho los dólares en el exterior o su mezquindad política? ¿negaré cuestiones que yo mismo reivindico porque él, con quien no comulgo, las reivindica también?
Peor para K si cree que puede mentir impunemente, lo cierto es que reinstaló temas que irritan al establishment, en mala hora, sus negoci(ad)os o sus claudicaciones, porque la doble moral temprano o tarde se paga... mientras tanto puedo apoyar y ser optimista en relación a muchas de sus políticas, puedo observar críticamente lo que hace o deja de hacer, y puedo participar denunciando la situación docente en Santa Cruz, el abuso de Caja en las elecciones provinciales, los contratos riesgosos con multinacionales (foráneas o locales), puedo dejar de lado esa eterna necesidad de estar de uno u otro lado... en pocas palabras puedo hacer lo que la señora C, tan mística y tan radical ella, no puede hacer ciega a todo cuanto no sea la denuncia permanente, con su moral pequeño burguesa y su posibilismo vergonzante.
Y sí digo, mientras mi amiga más que amiga me despide con una sonrisa y las cajas recién pintadas, puedo ser optimista porque soy lo suficientemente pesimista para no hacerme ilusiones y lo suficientemente realista para ver que la Historia, y aquellos que la hacemos, no puede ser detenida.

Domingo, ¡no!, ya es lunes. Me levanto a las cinco y algo.
Mejor me voy a dormir...
Hasta mañana